2 ene. 2009

2008 fue un año naturalmente mortifero

El año que despedimos este miércoles ha sido uno de los más devastadores en cuanto a desastres naturales se refiere, según informó una de las principales aseguradoras mundiales.
La compañía Munich Re asegura en su informe anual que el impacto de las catástrofes naturales en 2008 ha sido mayor que en 2007 por la dimensión de las pérdidas humanas y económicas.
Según la aseguradora, el cambio climático está destrás del poder destructivo de los huracanes e inundaciones que han afectado a nuestro planeta en 2008.
Aunque en los últimos doce meses se produjeron menos fenómenos meteorológicos extremos que el año anterior, el impacto de éstos fue mayor.
En 2008 más de 220.000 personas han muerto a consecuencia de fenómenos como ciclones, terremotos e inundaciones, el mayor número desde 2004, cuando ocurrió el Tsunami que asoló el sureste asiático.
Las pérdidas globales ascendieron a US$200.000 millones, de los que US$45.000 no estaban asegurados, un 50% más que en 2007.
Ello hace de 2008 el tercer año más costosos registrado hasta el momento tras 1995, cuando un terremoto asoló la ciudad japonesa de Kobe, y 2005, cuando el huracán Katrina azotó el sur y centro Estados Unidos.
"El cambio climático ya se ha iniciado y es probable que esté contribuyendo a que ocurran con más frecuencia fenómenos meteorológicos extremos que provocan desastres naturales", dijo Torsen Jeworrek, de Munich Re.
En 2008 Asia fue el continente más afectado por las catástrofes naturales.
En Birmania el ciclón Nargis provocó la muerte de unas 130.000 personas, mientras que el terremoto que asoló la provincia china de Sichuan en mayo dejó un balance de 70.000 víctimas mortales y millones de personas sin hogar.
Según la aseguradora Munich Re, las pérdidas de US$85.000 millones lo convierten en el segundo terremoto más caro de la historia después del de Kobe.
Aunque estos dos fenómenos causaron el mayor número de pérdidas humanas, las pérdidas económicas para las aseguradoras no fueron elevadas, ya que pocos de los bienes estaban asegurados.
El evento más caro de 2008 fue el huracán Ike, que causó US$30.000 millones en pérdidas. Se trató de uno de los cinco mayores huracanes del año en el Atlántico Norte.