9 jul. 2008

Los videojuegos controlados mentalmente ya son una realidad


El casco de control mental de videojuegos ya es una realidad y su creadora, la empresa estadounidense Emotiv, afirmó esta semana que estima que ese sistema se empezará a comercializar a fines de 2008.
Este casco, bautizado EPOC, está dotado de 16 electrodos o captores que están en contacto con el cráneo del usuario para medir la actividad eléctrica de su cerebro, según una tecnología de electroencefalografía.
Un giroscopio se ajusta por encima del EPOC para controlar los movimientos de la cabeza. El casco también está equipado con una batería situada sobre el costado.
Los captores registran además los estados de ánimo y las expresiones faciales del usuario e integran todos estos datos al software del ordenador, que puede de esta forma leer el pensamiento de la persona, explicó a la AFP Tan Le, co-fundador de Emotiv. "Hay una relación directa entre el pensamiento del usuario y la acción sobre la pantalla, que permite desplazar los objetos con la fuerza del espíritu", agregó.
Un videojuego se integrará a este casco y el sistema completo se ofrecerá por 299 dólares en Estados Unidos en el sitio de internet de Emotiv y en una selección de tiendas. Se trata de un juego de artes marciales asiáticas en el que "un maestro" dirige un conjunto de ejercicios a los jugadores; uno de ellos consiste en levantar montañas sólo con la fuerza del pensamiento.

Una prueba del casco hecha por la AFP demostró que después del entrenamiento en el sistema EPOC durante menos de un minuto, el jugador puede mentalmente hacer girar, empujar o tirar de objetos en la pantalla y hasta hacerlos desaparecer.
Emotiv está dotado de un equipo de desarrollo de software comprensible para los diseñadores y productores de videojuegos así como para los programadores que trabajan en todos los ámbitos donde hay interacciones entre los humanos y el ordenador como la realidad virtual, los automóviles y los cuidados médicos.
Esta tecnología podría ser utilizada asimismo para que personajes virtuales puedan expresar en línea los estados de ánimo y pensamientos de varias personas, según Marco Della Torre, un ingeniero de Emotiv.
El equipo de software de control por el pensamiento de Emotiv ofrecido a terceros ya fue descargado del sitio en internet de la firma, más de un millar de veces, precisó Tan Le. "Hay muchas empresas clasificadas entre las 500 primeras de Fortune que dijeron estar interesadas en nuestro sistema", aseguró.
Además, los servicios de la policía están interesados en la capacidad del casco EPOC de leer el pensamiento de los individuos, agregó Tan Le. "EPOC podría ciertamente ser utilizado como un polígrafo muy fiable", según Tan Le.
En cuanto a las aplicaciones médicas, esta tecnología podría ofrecer un nuevo medio de comunicar a las personas incapaces de hablar después de un ataque cerebral o en coma, estima el co-fundador de Emotiv.
Asimismo, los usuarios de este casco podrán, al escuchar música en línea, cambiar automáticamente extractos según se sientan felices, tristes o aburridos, agregó.
Tan Le, un emprendedor australiano en telecomunicaciones, cuenta que la idea de desarollar este casco de control mental se le ocurrió en una cena en 2003, durante una conversación sobre el cerebro y la tecnología.
Tan Le y su socio Nam Do fundaron Emotiv en 2003 con el neurólogo Allan Snyder y el diseñador de chips informáticos Neil Weste.

7 jul. 2008

Misteriosa explosión en Siberia trae de cabeza a expertos un siglo después

¿Fue un meteorito gigante? ¿Una descarga tremenda de relámpagos? ¿O quizá el impacto de un OVNI de talla similar a la de Tokio? La respuesta a la descomunal explosión que estremeció Siberia hace justamente un siglo desafía a las mentes inquietas de varios científicos.
El 'Acontecimiento Tunguska', como es conocido uno de los mayores misterios del siglo XX, la destrucción súbita de 80 millones de árboles siberianos por una deflagración centenares de veces más potente que la bomba atómica de Hiroshima, reunió esta semana en Moscú a un grupo de científicos rusos empecinados en hallar una explicación.
Todos ellos se desmarcan de la teoría más extendida, que no probada, de que fue un meteorito o un cometa el que causó semejante devastación en una superficie de 2.000 km2, iluminando la noche hasta el cielo de Londres. "Los hechos aunados durante cien años desaprueban esta hipótesis. Cuanto antes lo entendamos, mejor", señaló el físico Boris Rodionov, suscitando los aplausos entusiasmados de unos 30 colegas participantes en la conferencia moscovita.
Este grupo de científicos disidentes de la principal tesis, muchos de los cuales han visitado y escudriñado el lugar, situado a unos 4.000 km al este de Moscú, argumentan la ausencia de fragmentos de meteorito y del cráter que habría causado su impacto.
Una conferencia consagrada al 'Acontecimiento Tunguska' estuvo a punto el año pasado de acabar violentamente entre defensores de esta teoría y los "alternativos", declaró el científico Andrei Oljovatov. "La tesis del meteorito es la principal. Nosotros somos como los familiares pobres", ilustró.

Este año, los "alternativos" organizaron un encuentro por separado en un museo de la pintoresca calle Old Arbat de Moscú, donde esbozaron sus teorías para un fenómeno que aseguran que los físicos ordinarios no pueden explicar.
Rodionov defendió que la explosión estuvo causada muy probablemente por el físico estadounidense Nikola Tesla (1856-1943), detonando un volcán subterráneo en Siberia a través de cargas eléctricas en el aire, provocadas desde su laboratorio a las afueras de Nueva York.
Otras hipótesis abordadas en la conferencia apuntaron desde a un potentísimo relámpago a una confluencia de los campos energéticos yin y yang del universo. Esta última fue defendida por Vladimir Mijailov, un científico clarividente, que se apoyó en una serie de dibujos multicolores. "Mi teoría lo explica todo. Sólo necesitaba un lugar para expresarlo", dijo.
Esta semana marca la culminación de una serie de eventos dedicados al fenómeno, incluido una conferencia en la localidad de Vanavara, cercana al epicentro de la explosión y al río Tunguska.
Los investigadores reunidos en Moscú subrayaron que la teoría del meteorito es la más popular únicamente porque los científicos que se ocupan de este tipo de fenómenos reciben más dinero. "Todo está ligado al dinero. Están atrayendo la atención sobre el peligro de los meteoritos y utilizan el ejemplo de Tunguska" porque esta amenaza "preocupa a la gente", dijo Sergei Sujonos, autor de varios libros de física. "No hay respuestas a nuestras preguntas. No se puede explicar con la física tradicional. Siempre están saliendo nuevas teorías, hay un centenar de ellas. Nadie sabe la verdad. Tenemos que ser pacientes", reflexionó.