28 dic. 2011

Proponen un Nuevo Calendario: EL HANKE-HENRY

El problema que tenemos a la hora de crear un calendario es que la Tierra tarda 365 días y un cuarto en completar una órbita. De hecho, es un poquito más complicado, pues depende de la referencia que usemos. Si la referencia son las estrellas fijas tendremos el año sideral o año sidéreo, que es el tiempo que trascurre entre dos pasos consecutivos de la Tierra por un mismo punto de su órbita. Este año es el usado por los astrónomos y consta de 365,256363004 días siderales o 365,242190402 días solares medios. 
Pero el que usamos en nuestros calendarios es el año trópico, año solar o año tropical, que es el tiempo transcurrido entre dos pasos sucesivos del Sol por el equinoccio medio y son 365,242190402 días solares. El caso es que al año “le sobran” 5 horas 48 minutos y 45.25 segundos para ser “redondo”. Esto no se sabía al principio, así que el calendario juliano, al ignorar ese cuarto de día, iba acumulando un error año tras año hasta que los meses no se correspondían con las estaciones. 
Recordemos que las estaciones dependen de la inclinación (fija) del eje terrestre y que siempre apunta al mismo punto del cielo (la estrella polar) por conservación del momento angular. La precesión de los equinoccios varía un poco este punto en un ciclo que dura 25776 años, pero la inclinación respecto a la órbita es siempre de 23º 26? (salvo cambios a mucho mayor plazo de tiempo). Esto obligó, por ejemplo, a los egipcios orientar sus pirámides a un norte marcado por otra estrella. Hace 4.800 años la estrella más cercana al polo norte celeste era Thuban (? Draconis) y no la que nosotros llamamos ahora polar. 
El sistema actual de calendario (gregoriano) permite la corrección de ese problema del cuarto de día extra cada año mediante la introducción de años bisiestos en los que se agrega un día más en febrero. Algo que sucede en los años que son múltiplos de cuatro excepto aquellos divisibles entre 100 pero no entre 400. Así, el año 2000 fue bisiesto, pero no lo será el 2100. Esto permite corregir esos poco más de 11 minutos que “le faltan” a ese cuarto de día. 
El cambio del calendario juliano al gregoriano supuso un lío y mucha polémica. Incluso algunos países tardaron en adoptar el segundo. Esto llevó a confundir fechas en las que, por ejemplo, dos personajes históricos parecían nacer el mismo día cuando en realidad nacían en la misma fecha, que no es lo mismo. El ejemplo típico es el Miguel de Cervantes y William Shakespeare, muertos los dos el 23 de abril de 1616, pero en días distintos. 
Al final casi todo el mundo adoptó este sistema de calendario con las salvedades culturales de restar o sumar años al año “cristiano”. Ha habido varios intentos de modificar el calendario y algunos han chocado con la oposición “bíblica” a cambiar las semanas de siete días, algo que en un principio correspondía al número de todos los objetos astronómicos, salvo las estrellas fijas, que giraban alrededor de la Tierra (Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno y el Sol). 
La idea, según algunos, sería que cada fecha del año cayera siempre en el mismo día de la semana. Hubo varias propuestas que modificaban el actual sistema de calendario por uno en el que, por ejemplo, el 28 de diciembre fuera siempre miércoles. 
Una de esas propuestas la hizo Asimov (o alguno de sus “colaboradores”). El calendario asimoviano tenía 364 días. Este número de días es divisible por 7, lo que da siempre 52 semanas, así que todas las fechas del año caerían año tras año en el mismo día de la semana. La trampa de está en el día eliminado, que sería “el día del año”, se colocaría justo después de fin de año, sería festivo y no sería día de la semana (con la resaca quizás no se notaría). Cada cuatro años habría que meter otro día festivo que no sería día de la semana. 
Lo malo de este calendario es que eliminaba los meses tradicionales y los sustituía por cuatro estaciones. Quizás demasiados cambios. Ahora proponen un nuevo calendario que promete “resolver” todos los “problemas”. El calendario Hanke-Henry tiene los mismos meses que el actual, los ocho primeros (de enero a noviembre) tienen 30 días cada uno, mientras que los otros cuatro tienen 31. En total suman 364 días. Para tener en cuenta el día que “se come” cada año y las correcciones de año bisiesto, este calendario introduce un semana extra después de diciembre de siete días y en la que los días, 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7 son días de la semana. 
Esta semana se introduciría cada cinco o seis años. Si este calendario se adoptara ahora los años de semana extra serían: 2015, 2020, 2026, 2032, 2037, 2043, 2048, 2054, 2060, 2065, 2071, 2076, 2082, 2088, 2093, 2099, 2105 … Se pasaría de tener un día extra a tener una semana extra. En este sistema todo el mundo cumpliría años el mismo día de la semana y si, por ejemplo, se adoptara ahora, todos los 1 de enero y 25 de diciembre serían domingo (una delicia para los optimizadores/explotadores laborales). Pero el aniversario de boda sería casi siempre en fin de semana (la gente suele casarse en fin de semana), lo que sería una ventaja para algunos. No está claro qué pasaría si naces en la semana extra ni con las fechas históricas que se generasen en esos días “extras” del año. 
Entre las ventajas que pretenden vender con este calendario está la optimización de las transacciones comerciales y los cálculos asociados a todas ellas. Hanke y Henry también proponen la eliminación de los usos horarios y la adopción de un tiempo universal (¡ya puestos!). No lo mencionan, pero esto obligaría a eliminar el horario de verano destinado supuestamente a ahorrar energía, pues las estaciones están invertidas según el hemisferio, lo que también sería positivo para os que odian los cambios asociados ese horario de verano. 
Pero si el cambio de sistema juliano al gregoriano supuso bastantes problemas para un mundo mucho menos tecnificado que el actual, el cambio a este nuevo calendario (o cualquier otro que se invente) es casi imposible de realizar. Hay teclados mejores que el qwerty, pero a estas alturas la inercia es tan grande, debido a que casi todo el mundo lo ha adoptado, que no se cambia. Al menos todo esto nos ha servido para repasar un poco la Astronomía

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