27 dic. 2008

La revolución de las tres dimensiones llega al cine en 2009

Varios estudios de Hollywood se han propuesto reinventar en 2009 la experiencia de ir al cine gracias a avanzadas técnicas digitales en 3D (tres dimensiones), una nueva revolución comparada ya incluso con la llegada del sonido y del color a las películas.
Los pocos afortunados que han podido asistir en Los Ángeles a un adelanto de "Monsters vs. Aliens" aseguraron que se trataba de algo nunca visto hasta la fecha.
El filme de DreamWorks Animation llegará a las carteleras en marzo y será el primer envite serio del negocio de las 3D en 2009, año llamado a establecer un antes y un después en la historia del cine.
"No se trata de ningún truco visual, como pasaba con las antiguas producciones en este formato, será una auténtica revolución. En los años 20 fue el paso del mudo al sonoro, en los 30 del blanco y negro al color y ahora cambiaremos del 2D al 3D", afirmó el director ejecutivo de DreamWorks Animation, Jeffrey Katzenberg.
A juicio de este directivo de la industria de Hollywood, dentro de un tiempo las dos dimensiones serán al cine lo que el vinilo a la música, una vez se generalicen los títulos que permiten que las imágenes se salgan de la pantalla.
La lucha de monstruos contra extraterrestres dejará paso en mayo a "Up", de los estudios Disney/Pixar, y en julio será el turno de "Ice Age: Dawn of the Dinosaurs" (o Ice Age 3) de Fox.
El año terminará con "Avatar", una película de ciencia ficción con actores reales en la que participa Sigourney Weaver (Alien).
Ese filme, que cuenta con un presupuesto de 200 millones de dólares, será una de las apuestas más osadas en la carrera del director James Cameron, ganador de tres Óscar por "Titanic" (1997), y recreará en tres dimensiones un planeta habitado por una especie de humanoides con los que se verán las caras los terrícolas.
Además de estos títulos, producidos específicamente para su proyección en 3D, el año traerá "Coraline", primera producción en la que se combinará el "slow motion" (cámara lenta) con la nueva técnica de tres dimensiones.
Tampoco faltarán filmes pensados en 2D y reconvertidos en 3D en el proceso de posproducción, como "Toy Story" (1995), un tratamiento de la imagen que para Katzenberg no logra el efecto deseado, ya que "es lo mismo que colorear una película realizada en blanco y negro".
Detrás de las 3D, Hollywood esconde su interés por renovar el atractivo del rito de acudir a los cines y sacar a así a los espectadores de sus casas, donde las pantallas planas, la alta definición y el "dolby surround", han terminado por acomodar a la audiencia potencial en el sofá de su domicilio.
El cambio de formato supondrá también un alivio para los productores en su guerra contra la piratería.

"El 95 por ciento de las copias ilegales se graban con una cámara en el cine. Con las 3D eso se va a complicar mucho ya que sin gafas la imagen no vale nada", explicó Katzenberg, cuyo estudio sólo producirá en tres dimensiones a partir de 2009.
Uno de los principales problemas con los que se han enfrentado hasta el momento los filmes que han intentado abrir este mercado, como la reciente "Bolt", la exitosa "Journey to the Center of the Earth" o las pioneras "Beowulf" (2007) o "The Polar Express" (2004), ha sido la falta de salas preparadas para proyectar 3D.
Con el fin de acelerar la reconversión tecnológica de los cines, las distribuidoras acordaron donar a los empresarios de los teatros cerca de 800 dólares por cada copia de filme que proyecten con el sistema digital, un incentivo que se calcula elevará a más de 2.500 las salas equipadas para 3D en EEUU en marzo de 2009.
El coste de producir en tres dimensiones, 15 millones de dólares más que en 2D, tendrá su reflejo en el precio de las entradas, que subirán 5 dólares (un 40 por ciento) para los pases en los que haya que utilizar las conocidas gafas polarizadas.
Estos anteojos de plástico aún serán necesarios en los cines durante unos cuantos años hasta que la tecnología permita los mismos resultados en 3D a simple vista. Si bien podrían dejar de ser un complemento desechable para integrarse en la moda.
Un importante fabricante está estudiando incorporar a sus futuras gafas un sistema que las adapte al visionado de películas en 3D cuando el usuario vaya al cine.

Tripulación de la EEI recibirá 16 veces la llegada del Año Nuevo

La Estación Espacial Internacional (EEI) se convertirá el próximo 31 de diciembre en una "máquina de tiempo" que permitirá a su tripulación ruso-estadounidense recibir 16 veces el Año Nuevo a casi 400 kilómetros del altura sobre la Tierra.
"Los cosmonautas recibirán el Año Nuevo dieciséis veces. Tantas veces cruzarán la barrera de tiempo entre 2008 y 2009", anunció Alexandr Kiréyev, jefe del grupo de coordinación balística del Centro de Control de Vuelos Espaciales de Rusia (CCVE).
El experto explicó a la agencia Interfax que el cambio de fechas en la Tierra avanza de Oriente a Occidente, mientras que la plataforma orbital vuela el dirección contraria y cada 24 horas da 16 vueltas al planeta, cada una de aproximadamente una hora y media.
Durante cada vuelta, la Estación Espacial atraviesa, uno por uno, los husos horarios adonde ya ha llegado el nuevo día y "regresa" a otros, donde aún es la fecha anterior.
De esta forma, la misión permanente número 18 del laboratorio orbital, integrada por el cosmonauta ruso Yuri Lonchakov y sus colegas de la Nasa Michael Fincke y Sandra Magnus, asomará dieciséis veces al año 2009 y volverá quince veces en 2008.
Al tiempo, los astronautas habitualmente no llegan a celebrar el Año Nuevo tantas veces y se limitan a festejar dos cambios de año, según las horas correspondientes a sus respectivos países.
Por primera vez, los tripulantes recibirán el Año Nuevo sobrevolando el Pacífico en la zona del ecuador el 31 de diciembre a las 11.01 GMT, y la última vez sobre las aguas del mismo océano a las 10.03 GMT del 1 de enero de 2009.
La tripulación se encontrará asimismo encima del Pacífico cuando toquen las campanas del carrillón del Kremlin en Moscú marcando la llegada de 2009, a las 21.00 GMT del 31 de diciembre, y cuando el Año Nuevo llegue a Washington, a las 05.00 GMT del 1 de enero.
Durante el cambio de año en Houston, Texas, donde se encuentra el Centro Espacial Johnson de la Nasa, a las 06.00 GMT del 1 de enero, los astronautas estarán sobrevolando la península Arábiga.

A diferencia de la antigua estación soviética y rusa Mir, donde los cosmonautas solían celebrar el Año Nuevo con un trago de coñac llevado de contrabando al espacio, en la EEI rige la ley seca, y los tripulantes brindan con alguna bebida gaseosa.
Eso sí, Lonchakov, Fincke y Magnus podrán disfrutar algunos otros "manjares terrenales", llevados al espacio por el carguero ruso Progress M01M, que se acopló a la EEI el pasado 30 de noviembre con 2,5 toneladas de reservas de agua, combustible, oxígeno, alimentos y equipos científicos, además de objetos personales y regalos de familiares y amigos de la tripulación.
Así, hace un año el cosmonauta ruso Yuri Malenchenko y los astronautas Peggy Whitson y Daniel Tani celebraron el Año Nuevo degustando mandarinas, limones, pomelos y otros cítricos, manzanas, miel de tilo, frutos secos, caramelos y chocolate, y acompañaron sus comidas con ajo y cebolla.