25 abr. 2009

OMS: El brote de gripe porcina en México y EEUU es "muy grave" y su evolución es impredecible

La directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan, dijo hoy que el brote de gripe porcina declarado en México y EEUU "es una situación muy grave, que debe ser vigilada de cerca", y que su evolución es impredecible.
En una conferencia de prensa, Chan precisó que "un nuevo virus es el responsable de estos casos", y que "la situación está evolucionando muy rápidamente".
Responsables sanitarios mexicanos y estadounidenses buscaban el sábado señales de que un brote de una nueva cepa de gripe esté expandiéndose, después de que haber provocado la muerte de hasta 68 personas en México e infectado a otras ocho en Estados Unidos.
México ha cerrado escuelas, museos y suspendido eventos públicos, y aunque las autoridades médicas mundiales no han declarado una pandemia, han advertido de que podrían presentarse nuevos casos. Esto supondría un gran brote, ya que la gripe se extiende entre la gente y ha contagiado a personas que no han tenido contacto entre sí.
La Organización Mundial de la Salud dijo que el virus de 12 pacientes mexicanos es genéticamente el mismo que el de la nueva cepa de gripe porcina, designado H1N1, que se presentó en ocho personas en California y Texas, quienes posteriormente se han recuperado.
El Gobierno mexicano dijo que la gripe ha matado a 20 personas y podría ser responsable de otros 48 fallecimientos. En total se han presentado 1.004 casos sospechosos en todo el país.
El ministro de Salud, José Ángel Córdova, pidió el viernes en un programa de noticias en televisión que las personas eviten las multitudes y utilicen mascarillas,

destacando que no existen garantías de que el recibir una vacuna pueda ayudar contra la nueva cepa.
Dijo que la tasa de mortalidad parece haberse estabilizado y que en los últimos días los hospitales no han visto un aumento exponencial en la cantidad de contagiados, como muchos temían.
Análisis genéticos mientras que la cepa de la influenza es una mezcla nunca antes vista de virus humano, porcino y aviar.
El hecho de que la mayoría de los muertos tenga entre 25 y 45 años es visto como una señal preocupante relacionada con pandemias, debido a que la gripe estacional tiende a ser más letal entre los ancianos y los menores.
"Nos damos cuenta de la gravedad del problema", dijo el viernes a responsables sanitarios el presidente mexicano, Felipe Calderón.
En California, el doctor Gil Chavez, director del Centro de Enfermedades Infecciosas del Departamento de Salud Pública de California y el principal epidemiólogo del estado, dijo que podrían surgir muchos más casos a medida que los pacientes sean examinados. "Cuanto más busquemos, es posible que encontremos más", afirmó.
En Nueva York, las autoridades están investigando qué causó la enfermedad de decenas de estudiantes que el jueves presentaron síntomas similares a la gripe en una escuela de Queens. Los síntomas habrían sido suaves.
El Gobierno de Estados Unidos ha dicho que se está tomando la situación en serio y que está observando cualquier nuevo avance.
El ministro Córdova dijo que México tiene un millón de dosis de medicamentos antivirales, suficiente para tratar los casos reportados hasta ahora.
En Ciudad de México, una metrópolis de 20 millones de habitantes, los soldados repartían mascarillas quirúrgicas y el Gobierno recomendó que se evite el contacto físico y compartir comida.
La banda finlandesa de rock The Rasmus canceló un concierto, mientras que la Federación de Fútbol dijo que dos partidos se jugarán a puerta cerrada, en señal de precaución

Atrapanieblas: de Chile para el mundo

Desde lejos parecen letreros camineros. Pero, mirándolos de cerca, los atrapanieblas son ingeniosas construcciones conformadas en sus extremos por dos palos de eucaliptos de seis metros de altura y en su centro por una malla de invernadero (hecha de polietileno), que surgen en los lugares más inesperados de algunas caletas, cerros y bordes costeros del norte chileno y que están resolviendo de a poco el problema más grave en el desierto: la escasez de agua.
Su presencia en el paisaje nortino chileno se vuelve cada vez más frecuente. De noche, los envuelve la niebla que avanza desde la costa (camanchaca para los habitantes del norte chileno, niebla de advección para los científicos), y que se origina en las nubes que hay sobre el Pacífico Sur-oriental.
Al amanecer, cuando la niebla se retira, reaparece la silueta de los atrapanieblas, pero con una novedad: las gotas de esta "agua nueva" han sido capturadas por las mallas y son conducidas a través de una canaleta hasta una cañería, para ser destinadas a riego o a consumo de los pobladores, según sea el caso.
Las mallas más utilizadas son las de polietileno del tipo Raschel, fabricadas en Chile, que se venden por rollo. Cada rollo tiene cien metros lineales y, dependiendo de su altura, de más de dos metros o de más de cuatro metros, según sea el caso, el precio puede variar entre US$63 y US$126. En Chile también la llamamos "malla de kiwi", porque comenzó usándose como cortavientos en las plantaciones de kiwi. Actualmente se utiliza para las vides
Desde su oficina en el Campus San Joaquín de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en Santiago, la jefa del Departamento de Geografía Física, Pilar Cereceda, dirige también el Centro del Desierto de Atacama.
Este organismo, que realiza investigación interdisciplinaria, ha impulsado proyectos como la instalación de atrapanieblas en Alto Patache, localidad ubicada a 700 metros de altura en la región de Tarapacá.
Abastecemos una casita, que es nuestra estación de campo -cuenta Cereceda- y tenemos una pequeña huerta. En ese lugar estamos haciendo todas las experiencias y viendo las posibilidades de darle agua a una caleta que está debajo de los cerros, que es Chanavaya. Y hay otra que se llama Caramucho, en Tarapacá, cercana a la zona nuestra".
Pilar Cereceda conoce el tema desde cerca, porque ha venido impulsándolo desde la década de los 80, tomando como punto de partida el trabajo del profesor Carlos Espinosa Arancibia.
Este profesor emérito de física y matemáticas de la Universidad de Chile, criado en el norte, fue el pionero que concibió y patentó estos aparatos en la década de los 60, donando después su invención a la Universidad Católica del Norte y fomentando su difusión gratuita a través de la UNESCO.

21 abr. 2009

Una de esas artistas que no moriran nunca

Anoche disfrute de una pelicula en el cable con la vida, pasiones (y son muchas) de Edith Piaff.

Hija de contorsionista acróbata y de una italiana que cantaba en cafetuchos de París, Edith Giavanna Gassion nació en la madrugada del 19 de Diciembre de 1915 bajo la luz de una farola de la parisina calle de Belleville y sobre la capa de un gendarme que atendió a su madre en el parto. Al cabo de muy poco tiempo sus padres se separaron y la madre, totalmente alcoholizada, dejó a la pequeña Edith a cargo de su abuela paterna, una mujer árabe que se había ganado la vida por los pueblos como domadora de pulgas, un "arte" muy popular a principios de siglo (XX). El padre, también alcoholizado, apenas si ganaba para llevar dinero a casa.
Cuando Edith tenía cuatro años, en la durísima postguerra parisina de 1919, una meningitis la dejó ciega, pero poco después recobró la vista gracias, según explicó su abuela, al devoto peregrinaje a la iglesia de Santa Teresita del Niño Jesús, en Lisieux, que la mujer hizo con su nieta. Si los primeros años de vida de Edtih fueron difíciles, más lo fue su adolescencia. Cuando tenía diez años su padre enfermó gravemente y la pequeña empezó a cantar por la calle, recogiendo las escasas monedas que los viandantes le arrojaban. En aquellas primeras actuaciones, Edith cantaba la Marsellesa, el himno nacional, la única canción que conocía. Cinco años más tarde conoció a su mediahermana Sinome, una niña de 12 años, hija ilegítima de su padre, y se pusieron a trabajar juntas. Ella cantaba y ella hacía malabarismos y recogía las monedas. Pobres como ratas, Edith y Simone dormían en las bodegas o en las calles, guareciéndose como podían de la dura intemperie y sin poder comer caliente cada día.
El primer hombre de su vida fue un golfillo que trabajaba como recadero, del que se quedó embarazado cuando tenía 16 años. Tuvo una niña, a la que llamó Cestelle, pero aquel bebé murió a los dos años a causa de una meningitis. La muerte de su hija cuando ella misma practicamente no había dejado de ser una niña, marcó duramente a Edith. Desde entonces, imbuida de una enorme desperanza, empezó a vivir de noche, cantando en los clubs y en las calles de Pigalle, rodeada de las prostitutas y los delincuentes que la fascinarían durante toda su vida. Como no podía vivir de lo que le pagaban en aquellos tugurios infames, Edith tuvo que seguir cantando en las calles. Y, curiosamente, sería en una de ellas donde tropezaría con la suerte.
Era 1935 y Edith estaba cantando en una transitada avenida cuando un hombre, elegantemente vestido, se detuvo a escucharla. Permaneció allí durante un buen rato, sin quitarle ojo, hasta que, alargándole un billete de diez francos, le propuso hacer una prueba. Aquel hombre era Louis Leplée, propietario de Gerny's, un cotizado cabaret de la época al que acudían los famosos de París. Al día siguiente, Edith cantó todo su repertorio, y Leplée, impresionado con esa voz, a la vez bronca y dulce, la contrató. Pocos días después. Leplée convocó a sus mejores clientes para el estreno de la joven a la que había rebautizado como Môme Piaf, que en francés significa "pequeño gorrión". En los siguiente meses, Leplée enseñó a Edith los secretos de oficio de cantante: la importancia de las luces, la música, los gestos, la puesta en escena...y la convirtió en una figura.
Leplée muerto en su despacho. Le había asesinado de un disparo. Aquello fue un autentico desastre para Edith, que no sólo perdió a su mejor amigo y su protector (le llamaba cariñosamente papá), sinó que la policía le consideró sospechosa del crimen por las relaciones que tenía con los himpones de Pigalle. La prensa cayó encima de la artista, acusándola sin que hubieran pruebas, y truncando su carrera, ya que el público y muchos de los intelectuales parisinos le dieron la espalda.
Tras la muerte de Leplée, Edith se entregó a todo tipo de excesos, como hacía siempre que le iba mal. Acababa en cualquier tugurio y se acostaba con todo tipo de hombres. Afortunadamente, a finales de los años 30 empezó a centrarse y, bajo la influencia del letrista Raymond Asso, su amante en aquel momento, trabajó disciplinadamente en su repertorio y fue capaz de volver a tener grandes éxitos.
Empezó a hacer teatro, películas y giras por toda Europa y America, donde conoció a la actriz alemana Marlene Ditrich, con la que entabló una gran amistad que duró toda la vida. Convertida en la gran dama de la canción francesa, se dedicó a ayudar a artistas noveles, como Yves Montand, Gilbert Bécaud, Georges Moustaki, Eddie Constantien o Charles Aznavour, con los que mantenía apasionados romances hasta que se cansaba y los abandonaba.
El boxeador Marcel Cerdan fue el gran amor de su vida. Se conocieron en 1946, cuando ambos estaban en la cima de su carrera, pero la felicidad fue efímera, ya que él murió en 1949, al estrellarse el avión al que viajaba. Aquella muerte fue un golpe demasiado fuerte y la cantante se hundió en una profunda depresión de la que, como siempre, trató salir gracias al sexo, el alcohol y a los tranquilizantes. Mantener su agotador ritmo de trabajo le supuso un duro esfuerzo y muchos accidentes de trafico. Después de uno de ellos, Edith se volvió adicta a la morfina, droga en la que dilapidaba grandes enormes sumas. El matrimonio en 1952 con el cantante Jacques Prill no fue más que un intento desesperado de rehacer su vida, pero fue en vano, ya que la unión solo duró cinco años.
A medida que se iba haciendo mayor, sus amantes eran cada vez más jóvenes y, tras cumplir los cuarenta años, su deterioro físico fue imparable, sucediéndose los ingresos en centros hospitalarios; pasó por una operación de páncreas, una oclusión intestinal y un coma hepático.
Finalmente, en 1959 los médicos le pronosticaron cáncer, enfermedad que, en los años siguientes, le tuvieron apartada del único lugar donde parecía feliz: los escenarios. Su última amor, el griego Theo Lambukas al que ella llamaba Théo Sarapo, palabra que en griego significa "te amo", era 20 años menor que ella. Edtih, fiel a su costumbre, le hizo cantante y se casó con él un año antes de morir, cuando ya estaba gravemente enferma