14 may. 2013

Pronostican 30.000 millones de unidades conectadas a Internet para 2020

La "Internet de las cosas" se convertirá en "Internet de todas las cosas". “Internet de las cosas” es un concepto acuñado por el Instituto tecnológico de Massachusetts (MIT), definido como una red de objetos cotidianos interconectados. Las tecnologías inalámbricas y el nuevo protocolo IPv6 harán posible conectar un número cada vez mayor de objetos.
 La empresa consultora ABI Research estima que actualmente existen más de 10.000 millones de tales unidades. Por ahora, se trata de objetos que van desde cámaras y zapatillas a refrigeradores y básculas. Sin embargo, sólo la imaginación limitará los artículos que pueden ser conectados a Internet, lo que lleva a ABI Research a calcular que para 2020 habrá 30.000 millones de objetos conectados a la red. “Con el número de objetos comunicándose con humanos y entre sí llegaremos a un punto en que la Internet actual, que es definida como Internet de las cosas se convertirá en IoE (Internet of Evertything, o Internet de todas las cosas)”, escribe ABI Research. 
Éste concepto implica que prácticamente la totalidad de los objetos físicos podrán ser dotados de sensores y procesadores, teniendo así la capacidad de intercambiar información con otros objetos, sin intervención humana. Esto abre numerosas posibilidades y aplicaciones. Por ejemplo, un reloj de pulsera que también controle el pulso del usuario puede comunicarse con el teléfono móvil de este y llamar a un número de emergencia en caso de detectar un paro cardíaco. Asimismo, el dispositivo GPS del teléfono -o del reloj- puede detectar otros usuarios en las cercanías y comunicarse con ellos para pedir ayuda. IoE tiene un gran potencial, aunque indudablemente primero es necesario instalar la tecnología y ancho de banda que soporte sus aplicaciones. En este ámbito ya se han realizado considerables avances, que han estado principalmente basados en smartphones y laptops.
 Estos últimos han asumido el papel de nodos que ayudan a unidades menos sofisticadas a comunicarse, por lo que su papel es imprescindible en la estructura actual. Según el pronóstico de ABI Research, al futuro estos aparatos hasta ahora pasivos pasarán a convertirse en nodos autónomos, por lo que para 2020 IoE representará el 60% de todas las unidades conectadas a Internet. Por lo tanto, los smartphones y otros dispositivos móviles continuarán siendo pilares de conectividad, aunque no concentrarán la mayor parte de ella. 

Sistema interpreta las señales del cerebro de personas con discapacidad y las ayuda a interactuar con su entorno

El proyecto europeo de I D i BrainAble, liderado por Barcelona Digital y dirigido a mejorar la autonomía de las personas con graves discapacidades físicas, acaba de finalizar con éxito después de tres años de investigación y desarrollos tecnológicos con una inversión de 3 M €.BrainAble ha demostrado los beneficios que aportan las tecnologías avanzadas en la autonomía de personas con discapacidades físicas tan severas que no pueden interactuar con su entorno (casa, amigos, familia, etc.) de manera autónoma. En concreto, el proyecto ha desarrollado un prototipo que permite a estas personas ejecutar acciones que, de otro modo, no podrían hacer solos, como escribir y comunicarse mediante las redes sociales, encender y apagar una luz o la televisión, controlar cualquier aparato del hogar digital, como la silla de ruedas, y también jugar y explorar entornos virtuales para su entretenimiento. Todo esto, sólo leyendo las señales eléctricas cerebrales y sin mover un músculo. Este prototipo está formado por una combinación de interfaces Persona-Ordenador compuestas por sensores BCI (“Brain Computer Interface” las interfaces cerebro-ordenador) con otros sensores fisiológicos que miden el estado físico y emocional de una persona (computación afectiva) y con entornos de realidad virtual, y la conexión de estas interfaces con los hogares inteligentes y redes sociales en Internet. Gracias a esta combinación de tecnologías, el prototipo del BrainAble puede leer los impulsos cerebrales que la persona genera para realizar una determinada actividad (por ejemplo, cambiar el canal de TV), interpretarlos y actuar por ella en su entorno doméstico o social. Además, el sistema aprende los hábitos de los usuarios y trata de entender el contexto en el que se están utilizando, automatizando algunas acciones habituales (por ejemplo, regular la temperatura del hogar a gusto del usuario), y también puede monitorizar si el paciente está cansado y, si es así, adaptar y hacer que su uso sea más cómodo. De esta manera, otorgándole más autonomía en su vida cotidiana, el sistema BrainAble permite mejorar la inclusión social y la calidad de vida de las personas con discapacidades funcionales severas.