15 nov. 2012

En un mundo en el que se consumen 1,6 mil millones de tazas de café al día, es muy posible que la perspectiva le ponga los pelos de punta a más de uno. Sin embargo, un nuevo estudio del Jardín Botánico Real de Kew(Londres) advierte de que, debido al cambio climático, la variedad de café de mayor consumo, el café arábigo, podría desaparecer en 2080.
 Que no cunda el pánico, la realidad no es tan negra como parece. El estudio se centra en plantas de café, y lo que nosotros bebemos se elabora a partir de sus derivados. Sin embargo, la pérdida de las plantas salvajes dejaría los cultivos en una situación muy vulnerable, lo que en última instancia podría llevar a un descenso de la calidad y una subida de precios para los consumidores.
 «La historia del café arábigo está salpicada de enfermedades, pestes y problemas de productividad, y los cultivadores siempre han acudido a la naturaleza y la diversidad genética para enfrentarse a ellos», afirma Aaron Davis, director del programa de investigación sobre el café del Jardín Botánico.
 Existen solamente dos variedades principales de café cultivado: el café arábigo, procedente de la planta Coffea arabica) y el café robusta (de la planta Coffea canephora). Sin embargo, hay más de 125 especies en la naturaleza, y más por descubrir, como afirma Davis, que lleva 15 años estudiando las plantas de café.
«Es lo que más me sorprendió cuando empecé a trabajar con el café», comenta. «Hay una enorme variedad, y hay especies que todavía ni se conocen y que podrían ser muy útiles».
El café arábigo es fundamental para la industria, pues representa el 70% de la producción mundial, según la Organización Internacional del Café. Sin embargo, la mayor parte proviene de unas cuantas plantas traídas de Etiopía en los siglos XVII y XVIII, como explica Davis, y su reducido stock genético lo hace muy vulnerable.
El nuevo estudio, liderado por Davis y publicado esta semana en la revista PLOS ONE, combina observaciones de campo y simulaciones por ordenador para estudiar cómo afectarían al café arábigo los diversos escenarios. Se centra en Etiopía, mayor productor de café de África y donde se cultiva la variedad arábiga, y algunas áreas de Sudán del Sur.
 Las perspectivas son muy negativas, según las conclusiones del estudio. Incluso en el mejor de los casos, desaparecerían dos tercios de las zonas adecuadas para el cultivo para 2080, y en el peor, sería el 100%. Y esto teniendo en cuenta únicamente el cambio climático, no la desforestación.
Davis y otros investigadores visitaron Boma, en Sudán del Sur, en abril para evaluar la viabilidad de la producción de café, y descubrieron que las plantas de arábigo estaban en muy mal estado.
«Después de una semana ahí nos dimos cuenta de que nuestro objetivo había cambiado: se había convertido en una misión de rescate», comenta Davis.
El estudio recomienda que se guarden cuanto antes muestras de Boma en bancos de semilla, pues la especie podría extinguirse en 2020.
La planta de café arábigo suele crecer en zonas altas en montañas tropicales, como explica el botánico Peter Raven, que no participó en el estudio. Puesto que ya están viviendo en el límite de los ecosistemas, no tienen dónde ir cuando suben las temperaturas.
 «Los bosques nubosos donde crece la especie están desapareciendo, y las plantas y animales de esas zonas van a ser los más amenazados del planeta», añade Raven. «Gran parte de la producción de café de todo el mundo correrá peligro con el cambio climático».
 En Etiopía, el tercer productor de café arábigo, la temperatura media anual ha aumentado 1,3 ºC desde 1960, según un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.
 Estudios anteriores ya afirmaron que tanto el café arábigo salvaje como el cultivado son muy sensible al clima, pues sólo prosperan en un rango de temperaturas muy reducido.
«No cuesta mucho darse cuenta de que el cambio climático supone una grave amenaza para la especie», afirma Davis. «La conclusión lógica es que tendrá un impacto negativo en la producción de café».
La finalidad del estudio no es asustar a la gente, como comenta Davis, sino impulsar la acción.
 «Queremos descubrir qué ocurriría si no hacemos nada y qué es lo que podemos hacer», señala Davis. «Si somos proactivos podemos evitar una situación devastadora».
El estudio identifica varios puntos donde la planta podría sobrevivir hasta al menos 2080 y recomienda que sean protegidos.
Distintas acciones conservacionistas han ayudado a otras especies para evitar su extinción, por lo que Davis es optimista sobre el futuro del café salvaje. Raven, sin embargo, ve el vaso medio vacío, y aunque cree que la protección es viable, considera que la conservación en bancos de semilla es muy importante incluso en áreas donde la extinción no es aún inminente.
«Independientemente de las medidas que se tomen, podemos esperar que la diversidad genética vaya disminuyendo año tras año», añade Raven. «Deben guardarse semillas de las especies más valiosas lo antes posible, antes de que sea demasiado tarde».
Robusta, un café más fuerte que empezó a cultivarse a mediados del siglo XIX en respuesta a la plaga de hoja de roya que causó estragos en los cultivos de arábigo en el sudeste de Asia, suele utilizarse en expressos y café turco. Puede crecer en altitudes más bajas y temperaturas más altas, por lo que está mejor preparado para resistir al cambio climático.
Sin embargo, esto no significa que los aficionados al café vayan a cambiar de gustos sin pestañear, como recuerda Davis.
«Os aseguro que no todo el mundo se contentará con cambiar a robusta», señala. «Como su propio nombre indica, es bastante fuerte, a muchos no les gusta su sabor y tiene el doble de cafeína que el arábigo. No es la misma bebida, sin más. Si perdemos el arábigo, creo que desaparecerá un amplio sector del mercado».
Algo así provocaría un importante trastorno económico: según la Organización Internacional del Café, éste es el segundo producto más comercializado del mundo, después del petróleo, y da empleo a 26 millones de personas.



14 nov. 2012

Niños autistas aprenden mejor con un profesor robótico

Un colegio de Birmingham en Reino Unido, se ha convertido en el primero del país en ensayar con éxito el uso de profesores robot para enseñar a alumnos autistas.
Desde el pasado mes de marzo, la escuela de primaria Topcliffe incorporó en su plantilla a los robots Max y Ben, con la idea de comprobar si androides faltos de emociones podrían contribuir en la educación de niños afectados por esta condición.
Según los educadores, el proyecto está dando buenos resultados y se está estudiando usar a los robots también para enseñar al resto de alumnos.
Según Ian Lowe, profesor del centro, "los robots no tienen emociones, así que los niños autistas se relacionan más fácilmente y los encuentran menos amenazantes que sus profesores".
"Se ven muy lindos. Los niños con autismo tienen dificultades a la hora de comunicarse con adultos y con otros niños, pero por alguna razón se relacionan con estos robots".
El personal de la escuela observó que gracias al uso de estos aparatos, niños hasta entonces incapaces de hacer contacto visual con humanos empezaron a comunicarse a través de los robots.
Un cuarto del alumnado del colegio Topcliffe tiene autismo, así que en el centro se ponen en práctica toda una serie de tecnologías para apoyarles en el proceso de aprendizaje.
Los robots son bajitos y se mueven como niños y la escuela los usa para enseñar fonética y practicar juegos de memoria e imitación, sobre todo entre niños con edades comprendidas entre los cinco y los diez años
Investigadores de la Universidad de Birmingham que han estado analizando la mejor forma de usar estos robots dicen que la clave está en la programación.
La Dra. Karen Guldberg, directora del centro universitario para la investigación y la educación de personas con autismo dijo que "estamos pensando creativamente cuál sería el mejor programa para que estos robots ayuden a los niños a mejorar sus habilidades de comunicación y a relacionarse socialmente".
Guldberg señaló que los robots podrían usarse además para mejorar el aprendizaje básico del niño.
"Realizamos toda una serie de actividades distintas con los robots haciendo de modelo para el comportamiento del niño. Por ejemplo, los juegos de memoria, que logran que el niño imite los movimientos del robot, pueden ayudarles a relacionarse y a motivar su aprendizaje".
"Es increíble ver cuán atentos y centrados pueden estar cuando trabajan con un robot. Puede ser muy difícil que un niño con autismo se centre".
Los investigadores también notaron que los menores encuentra esta tecnología predecible, clara y motivadora.
Dado el éxito del sistema, los investigadores creen ahora que un programa bien diseñado podría funcionar bien en clases normales.
"Si puedes cubrir las necesidades de los niños con autismo, también puedes cubrir las de todos los niños", asegura Guldberg.
"Cuando la gente se siente segura y está motivada se aprende mucho mejor".
El robot fue un donativo de los fabricantes franceses Aldebaran y tienen un costo por unidad de US$24.000.



12 nov. 2012

La resistencia de Opera

Navegadores han ido y venido en las últimas décadas de internet. Hemos visto llegar a la cima y desaparecer a algunos como Mosaic, AOL o Netscape.
Sin embargo, un pequeño navegador noruego se resiste a desaparecer a pesar de no alcanzar más del 3% del mercado en la web.
Se llama Opera, aunque sus amigos lo conocen simplemente cómo O. Un circular muchacho rojo que sigue abriendo las puertas de internet.
¿Cómo ha logrado sobrevivir y qué le depara el futuro?
Opera nació públicamente en 1996 como un browser novedoso, con pestañas y buena velocidad en un mercado en el que Netscape se imponía.
Dieciséis años después la empresa acaba de lanzar la versión número 12.10 que cuenta con una mayor integración para computadoras Mac y apela a ser más rápida que sus predecesores.
Desde su aparición el software ha sido recibido con buenas críticas y considerado como un producto innovador con características que otros integran después.
Fue uno de los primeros navegadores en introducir el concepto de pestañas en una misma ventana o la "marcación rápida" que permite a sus usuarios poner vistas en miniatura de sus sitios favoritos cada que abren una nueva página.
Su modelo de negocio ha cambiado con el paso del tiempo. En los 90 -cuando se pagaba por todo en línea- se podía usar por un tiempo limitado, pero después había que pagar por él.
Pero desde hace más de siete años su principal ingreso -igual que Firefox- proviene del pago que le da Google para ser el motor de búsqueda predeterminado del programa.
A pesar de ello no cuenta con la promoción de sus competidores. Internet Explorer tiene detrás de sí la fuerza de Windows y Microsoft, el papá de Chrome es el poderoso Google, Apple presume a Safari y los programadores y amantes de Linux suelen echarle piropos a Firefox.
Opera, sin embargo, depende de un exclusivo nicho de entusiastas tecnológicos. De ahí que ningún estudio de mercado les de más del 3% de la rebanada del pastel de navegadores.
Su secreto -y éxito monetario- se debe a los dispositivos móviles. La empresa cuenta con dos versiones de su navegador para pequeñas pantallas: Opera Mobile y Opera Mini.
El primero está destinado a teléfonos inteligentes y suele tener buena aceptación entre los usuarios como alternativa a los programas que vienen preinstalados en sus dispositivos.
El segundo es la mina de oro.
Opera ha firmado una innumerable cantidad de acuerdos con fabricantes de teléfonos celulares tradicionales como Motorola y Nokia -e incluso con NIntendo- a fin de que su navegador Mini sea el producto instalado en forma predeterminada en varios teléfonos.
Lo logra porque cuenta con una tecnología que hace que cada vez que un celular convencional quiera conectarse a una página en internet, ésta es enviada a los servidores de Opera a fin de reducir su peso antes de ser mostrada en el dispositivo. Ello permite que la velocidad de carga sea rápida.
El servicio es particularmente popular en América Latina y en algunos países de Europa del Este. En Bielorrusia, por ejemplo, Opera es el navegador más usado.
La terquedad de Opera en subsistir se debe, en gran medida, a su operación móvil. Pero con la llegada de grandes jugadores como IE, Chrome y Firefox a estos dispositivos, su futuro no parece estar asegurado.
¿Ustedes lo usan? ¿Cuál es su navegador favorito?