23 jul. 2011

Después del petróleo...

Ha pasado menos de un siglo pero, en ese tiempo, los estados del Golfo Pérsico han cambiado más allá de todo reconocimiento.
Antes del descubrimiento del petróleo, el vasto desierto de la región fue el hogar de tribus beduinas y sus camellos.
El desierto todavía está en el corazón de la gente, pero es más probable encontrar a los nietos de los beduinos revolviendo la arena al pasar en sus vehículos 4x4, que montando en camellos.
La riqueza petrolera ha contribuido a un auge en la región.
Pero los gobiernos se están dando cuenta de que necesitan preparar sus economías para cuando se agote el petróleo.
Están tratando de demostrarle al mundo que son algo más que un gran campo petrolero.
Los Emiratos Árabes Unidos están entre los mayores consumidores de la región.
A las afueras de la capital, Abu Dhabi, se encuentra un proyecto llamado Masdar, que significa "fuente" en árabe. Será, según dicen, una ciudad sostenible que compensará sus emisiones de carbono.
Con granjas experimentales con paneles solares, un instituto de investigación y automóviles eléctricos, la ciudad completa tendrá un costo de US$16.000 millones.
Es un proyecto que pocos gobiernos pueden costear.
Una "ciudad verde" es el más proyecto de vanidad supremo para un país exportador de petróleo, se podría decir.
Y podría ser cierto: a pesar de este los muchos recursos que se han gastado en tratar de innovar y experimentar con nuevos proyectos, los resultados no avalan la inversión.
En el último Índice de Innovación Global de la escuela de negocios INSEAD, los Emiratos Árabes Unidos se ubicaron en el puesto 34 de 125 países en aspectos vinculados a la innovación.
Qatar ocupó una posición ligeramente superior en el puesto 26, pero ningún otro estado árabe estuvo entre los 40 primeros lugares.
Se trata de algunas de las naciones más ricas del planeta y, sin embargo, no están produciendo los resultados que se esperarían dada la cantidad de fondos que tienen.
Pero aquí hay algunos ejemplos de historias exitosas.
A 20 minutos del centro de Dubai, frente a la carretera principal y en el medio del desierto, hay un edificio de cristal, igual a cualquier otro edificio de oficinas, aparte del hecho de que se erige solo en la arena.
El edificio es propiedad de la compañía de tecnología Pacific Controls. En el interior está el "centro de control de mando global" de la compañía, una gran sala con decenas de personas mirando pantallas de computadoras con luces intermitentes y mapas.
Desde allí, vigilan miles de edificios en Dubai y en el extranjero, utilizando tecnología inalámbrica
El personal está atento ante riesgos de incendio, cuestiones técnicas y el control del uso de la energía. Sin duda, es muy innovador, y Pacific Controls está recogiendo su cosecha a medida que su negocio crece cada vez más.
Todas las ciudades del Golfo tienen un "parque tecnológico" o una "ciudad para la ciencia y la investigación" o una "aldea del conocimiento".
Abundan las palabras de moda para referirse a ellas y el dinero que se vierte en tratar de hacer de esta región un centro de investigación, que los convierta en lugares donde la gente puede innovar.
Pero expertos dicen que los gobiernos tienen que ir más allá de la financiación de proyectos impresionantes, que también se requiere de un ecosistema sostenible para la innovación.
Eso lleva tiempo y el tiempo es dinero, especialmente cuando se trata de crear una pequeña empresa.
May Habib tiene 26 años. Ha pasado los últimos seis meses desarrollando su negocio, con el objetivo de convertirse en el mayor editor digital árabe del mundo.
Llegó a los Emiratos Árabes Unidos porque allí es donde está su mercado y dónde está el dinero, pero no está exenta de problemas.
"El inmenso crecimiento de la región realmente ha sido impulsado por las corporaciones multinacionales", dice.
"No hay una mentalidad que tenga en cuenta la capacidad del sistema para ser hospitalarios con las pequeñas empresas que están tratando de estirar sus limitados presupuestos. Si uno está intentando poner en marcha una organización desde cero, es difícil", comenta.
Sin embargo, los expertos urgen paciencia. Las economías de la región son jóvenes y se necesita tiempo para que los gobiernos desarrollen sus proyectos de innovación.
"Esta región llegó muy tarde a toda el asunto del desarrollo social y económico. En una sola década, han alcanzado lo que probablemente otros mercados maduros han logrado en entre tres, cuatro o cinco décadas", dice Karim Sabbagh de la empresa Booz & Co y uno de los autores del Índice Global de Innovación.
"Espero que entre los próximos tres o cinco años, la región esté en condiciones de mejorar. Sólo tenemos que aceptar el hecho de que se necesita tiempo para crear esas instituciones", añade.
Y las cosas están cambiando. Se habla de que Dubai ofrecerá una visa empresarial para darle a la gente la libertad de instalar su propio negocio, en lugar de estar atado a una gran empresa.
Además, se han creado organismos como la Comisión de Desarrollo Tecnológico de Abu Dhabi con el objetivo de proporcionar apoyo a las pequeñas empresas en el sector de la tecnología.
Grandes iniciativas pero, para algunos, han llegado tarde.
"Creo que la pregunta no es ¿por qué no antes? sino, ¿por qué ahora?", señala Wasfi Abu Ghazaleh, director de operaciones de la Comisión de Desarrollo Tecnológico.
"Éste es un camino del que sabemos que tenemos que formar parte si queremos mantener nuestra relevancia", asegura.
Gastar dinero en mantener esa relevancia no es un problema para el rico Abu Dhabi. Pero habrá que esperar unos cuantos años más para ver si ese gasto se traduce en resultados reales.


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