27 mar. 2008

San Francisco debe preparase para un terremoto devastador, según científicos

La bahía de San Francisco podría sufrir en cualquier momento un enorme terremoto que sería aún más devastador que el huracán Katrina y, según los científicos, sus habitantes no están en absoluto preparados para ello.
Esta es la conclusión de un reciente estudio que revisa al alza las previsiones anteriores y concluye que un temblor de magnitud 7 de la falla de Hayward dejaría daños por valor de 165.000 millones de dólares y pérdidas económicas de más de 1,5 billones de dólares.
Eso sin contar con el coste de vidas humanas y suponiendo que no se produzcan incendios tras el temblor, como ocurrió tras el gran terremoto de 1906 (debido a la falla de San Andrés), cuando el fuego redujo a cenizas barrios enteros de la ciudad del Golden Gate.
La falla de Hayward atraviesa la margen derecha de la bahía de San Francisco y a lo largo de ella se han producido grandes terremotos más o menos cada 140 años.
El 140 aniversario del último gran temblor, que se cobró 30 vidas y causó 350.000 dólares de la época en daños materiales, se cumple el próximo 21 de octubre.
David Schwartz, científico del Instituto Geológico de EEUU (USGS por sus siglas en inglés) dijo a Efe que "no podemos saber cuándo se producirá exactamente el próximo gran terremoto, pero es seguro que va a pasar".
"Podría ocurrir en cualquier momento", señaló Schwartz y añadió que, no obstante, pese a la falta de seguridad, la gente no se preocupa demasiado por estar preparada.

Según este experto, las agencias gubernamentales y empresas responsables de infraestructuras ya están reconociendo el problema y tomando medidas, pero ni los comercios ni los propietarios están haciendo nada por preparar sus edificios para un gran temblor.
El estudio, en el que ha participado la USGS, estima que el valor de los daños en edificios superaría los 141 millones de dólares del huracán Katrina, con la diferencia de que entre un 30 y un 40 por ciento de las pérdidas económicas en Nueva Orleans estaban cubiertas por seguros.
En la zona de la bahía de San Francisco, sólo entre un 10 y un 15 por ciento de los edificios comerciales, por ejemplo, cuentan con seguro contra terremotos y eso que se trata de una zona de alta actividad sísmica.
Sólo en la pasada semana se produjeron casi 200 temblores en la zona aunque, eso sí, todos de una magnitud inferior a los 3,5 grados en la escala Richter.
El último terremoto de consideración en la zona -5,6 grados- se produjo el pasado 30 de octubre. La tierra tembló durante un interminable minuto pero, afortunadamente, no hubo heridos ni daños materiales destacables.
Al igual que ocurrió tras el huracán Katrina, las familias más pobres serían los grandes perdedores tras un gran seismo porque no suelen tener seguros ni cuentan con fondos para sanear sus casas y mejorar su resistencia a los temblores.
Un terremoto provocaría también enormes daños a las infraestructuras de la zona y podría interrumpir el suministro de servicios básicos.
Según el Instituto para la Investigación de Ingeniería de Terremotos (EERI), los aeropuertos de San Francisco y Oakland así como los puertos de la zona están construidos con materiales especialmente susceptibles de sufrir daños en caso de temblor.
Su cierre pondría en peligro el suministro de productos básicos a un área donde viven 2,4 millones de personas.
Añaden que tanto el puente de la bahía, que conecta San Francisco con ciudades como Oakland y Berkeley, como el sistema de transporte suburbano BART, necesitan trabajos de saneamiento para evitar que se colapsen tras un movimiento sísmico.
Unas 180.000 personas utilizan cada día este puente y el sistema de transporte BART y su cierre les obligaría a tomar rutas alternativas y sufrir horas de atascos durante meses.

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