15 ago. 2010

Cambio climático, malo para el corazón

Mucha más gente morirá por problemas cardíacos si continúa el calentamiento global que está detrás del fenómeno del cambio climático, advirtieron expertos.
El calor y el frío extremo serán más comunes y estas situaciones exigirán un mayor esfuerzo para el corazón de la gente, dicen los médicos.
El estudio publicado en el British Medical Journal dice que la caída de cada grado de temperatura en un día en el Reino Unido generó unos 200 ataques cardíacos adicionales.
Mientras tanto, las olas de calor generan un aumento de las muertes relacionadas por enfermedades coronarias, como lo demuestran los eventos ocurridos en París durante el verano de 2003.
Más de 11.000 personas fallecieron por la ola de calor en Francia en la primera mitad de agosto de ese año cuando las temperaturas se elevaron por encima de los 40ºC.
Muchas de estas muertes cardíacas repentinas se produjeron por enfermedades del corazón y no por ataques cardíacos.
Ese mismo verano, temperaturas récord causaron más de 2.000 muertes adicionales en el Reino Unido.
Según los expertos, hacia 2080 tendrán lugar más eventos como estos cada año.
Los riesgos que presentan los climas extremos -tanto cálidos como fríos- son más serios para las personas mayores y para aquellas que ya tienen problemas cardíacos, dicen los científicos.
El estudio, llevado a cabo por investigadores de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, analizó información de más de 84.000 pacientes admitidos en el hospital con ataque cardíaco entre 2003 y 2006 y comparó estos datos con las temperaturas diaria en Inglaterra y Gales.
Así, notaron que una reducción de 1ºC en la temperatura promedio diaria estaba vinculada a un aumento acumulativo de 2% en el riesgo de ataques cardíacos por 28 días, incluso durante el verano.
La mayoría de los pacientes tenían entre 70 y más de 80 años, pero la gente que había tomado aspirinas por un buen tiempo resultó menos vulnerable por alguna razón.
Según los científicos estos puede ser porque el frío puede hacer que la sangre produzca coágulos más fácilmente y esto aumente los riesgos de un ataque cardíaco.
Por otra parte, este argumento explicaría por qué la aspirina -que diluye la sangre- ofrece cierta protección.
En opinión de Krishna Bhaskaran, una de las responsables de la investigación, se necesitan hacer más estudios para ver qué medidas se pueden implementar para evitar los riesgos, como por ejemplo advertir a los pacientes, en particular a los más mayores, que deben vestir ropas más adecuadas y calefaccionar mejor sus hogares.
En un editorial publicado en la misma revista, Paola Michelozzi y Manuela De Sario del Departamento de Epidemiología de Roma, en Italia, señalan que aunque el aumento de las temperaturas globales trae también beneficios para la salud, como la reducción de la mortalidad vinculada al frío, los beneficios serán superados por los riesgos relacionados con las olas de calor.
"Las acciones para reducir los gases con efecto invernadero basados en cambios de estilo de vida en la población o a nivel individual pueden traer beneficios sustanciales para la salud y el clima".
"Por ejemplo, reducir la ingestión de grasas disminuyendo el consumo de productos animales es una opción saludable recomendada para las afecciones coronarias y una estrategia reconocida para reducir las emisiones de gases con efecto invernadero", dicen las investigadoras.

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