19 nov. 2007

Nacen las roboto-rachas

No hay duda de que una cucaracha es uno de los insectos más repulsivos que existen. Pero ¿qué le parecería una "roboto-racha"?

Las roboto-rachas lograron pasar como miembro genuino del grupo de insectos.Científicos europeos crearon cucarachas robóticas capaces de engañar a sus homólogas reales y convencerlas de seguir sus pasos.
Se trata de una especie de flautista de Hamelin robótico en una versión moderna de control de plagas.
El objetivo del proyecto -publicado en la revista Science- era lograr que los robots fueran aceptados por los insectos y así lograr influir en su comportamiento colectivo.
"Queríamos estudiar la forma como las cucarachas toman decisiones en grupo" dijo a BBC Ciencia José Halloy, investigador de la Universidad Libre de Bruselas, Bélgica, y creador de los insectos robóticos.
"Porque las cucarachas, solas, parecen estúpidas, pero en grupo presentan un comportamiento muy inteligente, por ejemplo cuando se trata de buscar lugares donde esconderse", agrega el investigador.

Las cucarachas son insectos gregarios que se auto organizan, es decir siempre se movilizan y congregan juntas en un solo lugar, de preferencia en refugios oscuros.

Por medio de un sencillo experimento, José Halloy y su equipo lograron que las roboto-rachas guiaran a un enjambre de cucarachas reales a encontrar un refugio.
Y lo más interesante, como explica José Halloy, "es que las robots lograron comunicarse con las cucarachas y convencerlas de que se comportaran de forma inusual".
Los investigadores colocaron a los pequeños robots en un pequeño "estadio" de un metro de diámetro, donde las cucarachas podían desplazarse libremente.
En el estadio había refugios cuyos techos eran discos de plástico cubiertos con filtros rojos.
Al colocar filtros adicionales los investigadores podían hacer un refugio más oscuro que otro.
Los robots no tienen la apariencia de cucarachas, sino son pequeñas cajas forradas con un papel rociado de feromonas.
"Las cucarachas no se reconocen con la vista, sino con el olor -dice José Halloy- así que extrajimos todas las moléculas de la cucaracha que producen el olor que las identifica".
"Y así aceptaron a los robots como un miembro genuino de su grupo, acercándose e interactuando con ellos".

El doctor Halloy y sus colegas programaron primero a los robots para que tuvieran las mismas preferencias que los insectos hacia los lugares más oscuros.
Posteriormente los programaron para que se dirigieran hacia los refugios más iluminados.

La mayor parte del tiempo las roboto-rachas lograron que los insectos las siguieran hacia los refugios iluminados y se congregaran allí.
"La autoorganización de los insectos significa que no hay un jefe, todas tienen el mismo poder y todas son capaces de influir en lo que el grupo está haciendo", dice el investigador.
"Cambiando el programa de los robots -agrega- logramos influir en la conducta de los insectos, que normalmente se hubieran dirigido hacia el refugio más oscuro".
Los expertos creen que el experimento podría tener todo tipo de aplicaciones, además del obvio control de plagas engañando a los insectos y llevándolos hacia trampas.
"Por el momento estamos tratando de entender cómo funciona esta interrelación entre robots e insectos, o robots y otras clases de animales", afirma el científico.
Según los investigadores, esta idea funcionaría con cualquier animal que vive en grupo y utiliza la autoorganización para tomar decisiones.
"Creemos que podremos construir máquinas o robots que puedan comunicarse con los animales y tomar decisiones que influyan en su conducta", señala José Halloy.
"Por ejemplo, ahora estamos estudiando la posibilidad de hacerlo con pollos y crear un "robopollo" capaz de interactuar con los animales y controlar el comportamiento del grupo".
Y algún día, porqué no, quizás se podrían crear "roborregos" capaces de arrear rebaños.

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