5 ene. 2008

El ecuatoriano "volador"

Caído del cielo para navidad; milagro en la calle 66; el ecuatoriano volador. La historia da para títulos de lo más inspirados.
Lo cierto es que los médicos no caben en su asombro: Alcides Moreno, un inmigrante de 37 años que trabaja en Nueva York, cayó de un andamio colgado a 150 metros de altura, y sobrevivió.
Moreno se precipitó al vacío hace un mes junto con su hermano menor, luego de que cediera la plataforma donde se montaban para limpiar los vidrios del piso 47 de un rascacielos de la calle 66.
Edgar murió en forma instantánea, y en cambio Alcides se recupera acompañado por su esposa, Rosario y sus tres hijos.
Sufrió graves daños en el cerebro, la médula, los riñones y el abdomen, y se rompió las dos piernas, el brazo derecho y las costillas. Pero tras varias operaciones, y justo para navidad, recuperó la conciencia y se espera que vuelva a caminar.
"Si usted cree en los milagros, este es ciertamente uno de ellos", dijo el cirujano Phillip Barie, del Hospital Presbiteriano donde está internado Moreno.
"Cuando los obreros caen desde más arriba que el piso 10, la mayoría de las veces ni siquiera los vemos, porque van directo a la morgue", dijo.
"Esto está a la altura de las historias de quienes sobreviven a la caída de un avión", agregó.
Los Moreno, oriundos de Ecuador, dudaron si ir a trabajar o no el pasado viernes 7 de diciembre, porque desconfiaban de la seguridad del andamio, y además hacía frío.

Pero un supervisor les confirmó que las fallas habían sido ajustadas, dijeron sus familiares a la prensa estadounidense, y resolvieron ir.
Los Moreno, que vivían en Nueva Jersey, no usaron arneses ese día y lo único que los mantenía suspendidos en el aire era la plataforma defectuosa.
En estos momentos hay una investigación en curso sobre las causas del accidente en la Torre Solow.

Minutos después de caer, Moreno recibía 24 unidades de sangre y varias de plasma. Para recomponer su cuerpo maltrecho, se lo debió someter a nueve operaciones.
Pero ya mueve todos los miembros y habla, revelaron en el hospital ubicado en el corazón de Manhattan.
Su esposa, Rosario, dijo al New York Times que un día Moreno levantó la mano y le tocó el rostro a una de las enfermeras. Ella, que desde el accidente le había hablado y acariciado sin esperar que pudieran comunicarse, le dijo en tono de broma: "Ey, no deberías hacer eso. Yo soy tu esposa; tú tocas a tu esposa".
Moreno contestó: "¿Pero qué hice?".
No queda claro si se trató de una respuesta pícara al comentario de su mujer, o si se estaba preguntando cómo hizo para "volar".

El doctor Barie dijo que "aunque todavía queda mucho que hacer, somos optimistas respecto a sus posibilidades de supervivencia".
Pero Moreno deberá someterse a varias intervenciones en los próximos meses, y el equipo médico que lo atiende no descarta que surjan complicaciones serias.
Moreno llegó a Estados Unidos hace más de 10 años y ahora es ciudadano estadounidense. Su hermano menor era residente legal y su ciudadanía estaba en trámite.

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