18 ene. 2008

Jaque al genio: murió Bobby Fischer

Para los amantes del ajedrez, la muerte de una de las leyendas de ese deporte, Bobby Fischer, fue un jaque para la disciplina. El ex campeón mundial, el ruso Gary Kasparov, dijo que Fischer, su héroe de la infancia, fue un precursor del ajedrez profesional.
"Fischer pudo haber sido llamado el pionero del ajedrez profesional, algunos dirían que incluso fue el fundador", señaló Kasparov.
Tras conocerse la muerte de Fischer, por causas aún desconocidas, algunos de los más destacados ajedrecistas y aficionados de ese deporte alrededor del mundo lamentaron la muerte de quien fue uno de sus reyes.
"Como un jugador profesional, como alguien que ha jugado ajedrez casi toda mi vida, siento que perdimos una de las mentes más brillantes de nuestro juego", dijo Kasparov en declaraciones registradas por la agencia de noticias Reuters.
"Como uno de los campeones mundiales, puedo decir que perdimos uno de los cinco campeones mundiales que quedan. Este es el grupo más pequeño de profesionales de cualquier deporte en el mundo", indicó quien en su momento se convirtió en el monarca más joven de ajedrez.
"Pienso que perdimos a un gran individuo, quien fue muy controversial; muchas de las cosas que hizo fueron absolutamente inaceptables, pero fue él quien al final de los años sesenta, sin ayuda, se enfrentó a la poderosa maquinaria del ajedrez soviético. Y, ese, fue un triunfo del individualismo", señaló el ruso.
"No fue simple coincidencia que el predominio de Fischer fue durante la era hippie, la era de la lucha por los derechos individuales. Él siempre estuvo sólo", dijo Kasparov.
El ex presidente de la Federación de Ajedrez de Islandia, Gununder Thorrensson, le dijo a la BBC que la vida de Fischer estuvo dedicada completamente al ajedrez.
"Fue muy, muy, talentoso. Evidentemente, usaba su talento en los 64 cuadrados del tablero de ajedrez, pero en mi opinión, pudo haber recibido el Premio Nóbel de física si se hubiese concentrado en eso. Pero su vida era el ajedrez", dijo Thorrensson.
Uno de los maestros del ajedrez, el serbio Svetozar Gligoric, con quien Fischer compartía una amistad de años dijo: "Él defendía ferozmente sus posiciones y estaba preparado para hacer cualquier sacrificio", según señaló la agencia de noticias AFP.
Uno de los residentes de Reykjavik, capital de Islandia, donde murió Fischer, notó que el ex campeón mundial murió a los 64 años, la misma cantidad de cuadrados que tiene un tablero de ajedrez.
"Sólo tenía 64 años. De hecho, alguien me dijo hoy: 'Hay 64 cuadrados en el tablero (de ajedrez). Quizás así era como él lo quería'. Aquí será recordado, por supuesto, como un fantástico y fenomenal jugador. Era un genio increíble y muy creativo e intuitivo al jugar", dijo Gudfridur Lilja Gretarsdottir, residente de Reykjavik.
"Él fue el maestro de su propio destino", indicó también a la BBC Helgi Olaffson, uno de los mejores ajedrecistas de Islandia.
"No estuve de acuerdo con algunas de sus ideas, pero, en lo personal, era muy bondadoso", señaló Olaffson.

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