31 oct. 2007

Cristina asegura su victoria en Argentina

La primera dama y candidata oficialista, Cristina Fernández de Kirchner, obtuvo una clara victoria en las elecciones generales celebradas este domingo en Argentina, en las que el oficialismo también fortaleció su posición en ambas cámaras del Congreso.

Con casi la totalidad de los votos contabilizados (97%), Fernández suma el 44,9% de los sufragios, mientras que Elisa Carrió, de la agrupación de centro Coalición Cívica, cuenta con el 23% de los votos. Las siguen el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, del partido Una Nación Avanzada (UNA), con el 16,9%, y el peronista disidente Alberto Rodríguez Saá, quien logró el 7.7%.
De esta manera, no será necesaria una segunda vuelta y la candidata oficialista se convierte en la primera mujer argentina en llegar a la presidencia por medio del voto popular.
Para consagrarse en el primer turno, el candidato presidencial más votado debía superar el 45% de los sufragios o bien alcanzar el 40% con una ventaja superior al 10% sobre el postulante ubicado en segundo lugar.

Mandataria
El país ya tuvo una mandataria, María Estela Martínez de Perón ("Isabelita"), pero ésta asumió el cargo tras la muerte del presidente Juan Domingo Perón en 1974. Martínez era vicepresidenta al tiempo de la muerte del ex mandatario.
Al hablar ante sus simpatizantes -acompañada por su esposo, el presidente Néstor Kirchner-, la primera dama dijo: "Hemos ganado ampliamente. Pero esto no significa más privilegios, sino más obligaciones".
Fernández instó a todos los argentinos -hayan votado por ella o no- a trabajar para "hacer los cambios que Argentina necesita".
Además, se refirió a las mujeres: "Sé que tengo una inmensa responsabilidad en representarlas. Las convoco a realizar una gran tarea con sus aptitudes especiales, articulando el mundo de la familia y el trabajo".
Finalmente, agradeció a Kirchner, quien "con sus aciertos y errores demostró que es un hombre comprometido con el país".
El próximo jefe de Estado asumirá el 10 de diciembre.
Carrió reconoció la derrota afirmando: "Creemos que la tendencia confirma como presidenta a Cristina, la reconocemos y felicitamos por su victoria".
Ganancias y pérdidas
Más de 27 millones de argentinos escogieron, además de presidente y vicepresidente, gobernadores en ocho provincias y votaron para renovar la mitad de los asientos en la Cámara de Diputados (130 de 257 bancas) y un tercio en el Senado (24 de 72).
Según datos oficiales, el gobierno obtuvo la gobernación en distritos clave como la provincia de Buenos Aires, que cuenta con el mayor padrón electoral del país, y la de Santa Cruz, el bastión del matrimonio Kirchner.
Lavagna y Carrió denunciaron la falta de papeletas con sus nombres en varias partes del país.
Sin embargo, en la carrera presidencial perdió en la capital argentina, Rosario y Córdoba, las tres ciudades más importantes del país.
Según dijo el analista Jorge Castro a BBC Mundo, "esto se debe a que el oficialismo no ha logrado captar el voto de las clases medias urbanas por problemas como la inflación y los casos de presunta corrupción que han afectado al gobierno".
"Esto tal vez obligue a Cristina Fernández a un cambio de política respecto de la gestión de Kirchner, sobre todo en cuanto a la transparencia", añadió Castro.
Comicios "accidentados"
Los analistas calificaron estos comicios de "accidentados", mientras que los partidos opositores denunciaron irregularidades.
La elección debía empezar a las 08:00 -hora local- (11:00 GMT), pero en algunas partes del país la apertura de los puestos de votación se retrasó varias horas por la deserción de las autoridades de mesa.
El director nacional electoral, Alejandro Tullio, aclaró que la ausencia de estas autoridades (ciudadanos comunes que por ley estaban forzados a colaborar pero que no se presentaron) obligó a convocar a funcionarios judiciales para reemplazarlos.
En tanto, la oposición llamó la atención sobre la falta de papeletas con los nombres de sus candidatos en varias partes del país, lo que atribuyeron a presuntas "maniobras" del oficialismo.
Pero el ministro argentino del Interior, Aníbal Fernández, negó que hubiera irregularidades y responsabilizó del problema a las juntas electorales de cada provincia y a los propios partidos políticos.
"Este es uno de los actos más cristalinos que se ha visto en la historia del país", aseguró.
BBC Mundo recorrió varios puestos de votación en la ciudad de Buenos Aires y en la provincia del mismo nombre -el mayor distrito electoral de Argentina-, y pudo comprobar que en muchos de ellos había largas filas.
Esto no sólo respondía a demoras por la falta de autoridades y boletas, sino también al corte de papeletas para elegir autoridades de distinto signo político.

Preocupaciones
Durante la campaña, los 14 candidatos a presidente discutieron algunos de los temas que más preocupan a los argentinos, como la inflación, la pobreza y el alto nivel de criminalidad, pero no dieron muchas precisiones sobre cómo van a solucionarlos.
Los políticos se concentraron más en tratar de sacudir la apatía del electorado, pidiendo a la población que acudiera masivamente a las urnas.
Fernández dijo que su supuesto triunfo significa más obligaciones y no privilegios.
Fernández anunció que profundizaría el rumbo de la actual administración, entre cuyos logros se cuentan un crecimiento económico del 8% anual, la disminución de la pobreza y la promoción de los derechos humanos.
Para ello convocó a formar una "concertación plural" con miembros de otros partidos políticos.
Por su parte, Lavagna dijo que quería corregir los "errores" que -según él- ha cometido el gobierno desde que él dejó el cargo de ministro de Economía hace dos años.
Propuso políticas "de más largo plazo" para mantener el crecimiento, reducir la pobreza y combatir la inseguridad.
En tanto, Carrió agitó la bandera de la ética durante la campaña, fustigando al gobierno de Kirchner por los escándalos de corrupción, y pidió a los argentinos que posibilitaran una segunda vuelta para "terminar con la arrogancia del poder".

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