27 ene. 2008

Ciencia vs. Ficción: Los robots y el cine

Uno de los temas favoritos de la ciencia-ficción son los robots. Robot es una palabra que viene del checo robota, trabajo esclavo, y que se difundió internacionalmente gracias al escritor Karel Capek y su historia R.U.R., ambientada en una fábrica de gente artificial. El término se haría muy popular gracias a las novelas de Isaac Asimov, reemplazando así en el lenguaje cotidiano a la denominación más antigua de autómata, y la literatura y más tarde el cine de ciencia-ficción sembrarían la confusión con su sinónimo androide. El androide es el robot antropomorfo que imita los movimientos humanos; la construcción de androides es sólo una rama de la robótica, tal vez la más llamativa y espectacular, pero desde luego no la de mayor aplicación industrial, que estaría más bien en la fabricación de automatismos y máquinas de control numérico.
Los precursores de los robots serían los autómatas diseñados en el pasado; según los libros de historia, los egipcios ya disponían de estatuas de dioses que tenían brazos móviles que los sacerdotes manipulaban. Las leyendas sobre seres artificiales son igualmente antiguas, existen ya en la mitología griega (la historia de Prometeo) y en la tradición judía (el Golem). Con el avance de la mecánica durante las edades Media y Moderna, cuando se desarrollan las máquinas de efectos encadenados mediante engranajes, poleas y otros mecanismos de transmisión del movimiento, empiezan a surgir, sin más función que el mero entretenimiento, autómatas muy ingeniosos, entre los que podemos destacar los del relojero suizo Pierre Jaquet-Droz, inventor de el escritor, la pianista y el dibujante. El escritor es un muñequito que mojaba la pluma en tinta y era capaz de escribir diferentes textos, pasando de una línea a otra, levantando la pluma del papel y parándose a veces a “pensar”, todo ello en una época (1774), anterior a la invención de la máquina de escribir. La pianista era capaz de tocar distintas melodías “a mano” y en directo (tampoco existía el fonógrafo ni el sonido grabado), y el dibujante llevaba a cabo los grabados que se pueden ver en la foto: como se ve no son simples figuras geométricas, sino que incluyen líneas curvas que supondrían un trabajo de chinos incluso utilizando un programa de diseño gráfico de hoy en día.
Hoy en día, la base de la robótica ya no es la mecánica sino la electrónica, a diferencia de los autómatas del pasado. No llegarían a la categoría de robots automatismos electrónicos sencillos como la célula fotoeléctrica que abre una puerta, que activa una alarma, o que enciende y apaga la luz de una habitación cuando alguien entra o sale. El desarrollo de la electrónica ha dado origen, sin embargo, a los autómatas programables, compuestos, al igual que un ordenador, por microprocesador, memoria y dispositivos de entrada y salida (otro día hablaremos con más detalle de esto) que leen y ejecutan las órdenes escritas en su programa o software. Esto permite la aparición de máquinas-herramienta, capaces de sujetar, mover, perforar o moldear una pieza de forma automática mediante control numérico, es decir a través de números que definen la posición y la magnitud de los movimientos, giros, cortes, etc. La mayor parte de estos robots tampoco son androides ni tienen ningún tipo de apariencia humana, son simples brazos mecánicos o carcasas que realizan tareas pesadas o peligrosas, casi siempre trabajos rutinarios que deben ser ejecutados de forma siempre igual y sin variaciones, como en una cadena de montaje; pueden ser supervisados por una persona, o gobernados mediante un programa predefinido.
No obstante, los androides también están ahí: uno de los más avanzados es el que aquí vemos . Se llama Asimo y ha sido diseñado por la empresa Honda. Es capaz de caminar hacia delante y hacia atrás, hacia la izquierda y la derecha, dar media vuelta y subir escaleras. Se espera que en el futuro androides como Asimo puedan encargarse de ayudar a personas de edad avanzada o con minusvalías. No obstante, aun falta mucho para que los robots antropomorfos sean capaces de tener la gestualidad de un ser humano, y más aún para que puedan pensar como nosotros. Si eso llega a ocurrir, la convivencia en una sociedad mixta de humanos y androides planteará muchos dilemas éticos, como ocurre en Blade runner o Yo robot. ¿Si los robots pueden pensar y actuar como humanos, también desarrollarán sentimientos y se convertirán en seres emocionales? ¿Reivindicarán sus derechos y habrá una nueva lucha de clases? ¿Soñarán con ovejas eléctricas?

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