Un encuentro con Venus

Siempre leo y leo sobre el mundo de la exploracion espacial, y me he acordado de un viejo proyecto con el que se pensó enviar una tripulación de astronautas a un encuentro con el planeta Venus. Se han diseñado muchas naves y misiones a lo largo de la corta vida de la exploración del espacio, pero pocas han sido llevadas a la práctica. Hoy, cuando claramente la máquina más compleja construida por la humanidad, el transbordador espacial, ha demostrado no poder alcanzar los objetivos para los que se ideó y, además, se ha convertido en un pozo sin fondo para el presupuesto de la NASA, se están rediseñando todos los planes de nuevo. Lejos quedan los tiempos en los que se pensaba en llegar a Marte en la primera década del siglo XXI, o cuando se soñaba con bases permanentes en la Luna para la pasada década de los noventa. Los rusos con su tecnología “de siempre”, han seguido adelante como han podido, un milagro si se tiene en cuenta el caos económico que ha sufrido su programa espacial desde finales de los ochenta. Nuevos jugadores se unen a la partida espacial, como China, la India o Japón, pero todavía les queda un largo camino que recorrer. Mientras tanto, la NASA se ve ahogada con sus viejos transbordadores y un megaproyecto como la ISS que no es de su agrado, pero que habrá que mantener porque no está la situación como para dejar en el olvido a sus socios internacionales. En poco tiempo los transbordadores irán a parar a museos y no volverán a volar nunca más, eso está decidido, así que la agencia espacial de los Estados Unidos ha vuelto sobre sus pasos y ha retomado la cuestión donde la dejó cuando el Skylab puso fin a la era Apolo. Las nuevas naves, bajo el Proyecto Constelación, unirán tecnologías de los viejos Saturno V, los Apolo, Delta IV y los transbordadores, todo ello mejorado con los materiales y tecnologías más actuales. Puede que parezca un paso atrás el volver a utilizar cápsulas, pero sólo es apariencia, porque la nueva flota de los Ares I, IV y V, junto con el vehículo Orión y el aterrizador Altair, recogen todo lo aprendido durante la historia de la NASA para crear un sistema más barato, eficiente y seguro con el que viajar a órbita terrestre, a la Luna y más allá.

En fin, esperemos que los plazos dados para la puesta en marcha del Proyecto Constelación no sean retrasados una y otra vez, como sucedió con otros proyectos anteriores, muchos de los cuales nunca vieron la luz. Entre ellos, el que me parece más atractivo, sobre todo por lo “loco” de la propuesta, era el vuelo tripulado a Venus. Dentro de lo que se conoció como Programa de Aplicaciones Apolo, la NASA desarrolló a finales de los años sesenta toda una serie de misiones destinadas a aprovechar la tecnología y la infraestructura del programa Apolo. Si por entonces la agencia hubiera decidido ir por este camino, en vez de empeñarse en sacar adelante los transbordadores, seguramente hoy la exploración del espacio hubiera sido muy distinta. Las propuestas sobre aplicaciones de las naves Apolo eran de todo tipo, desde la construcción de una base en la Luna, un telescopio orbital gigante o una plataforma orbital de gran tamaño. Pero, sin duda, el Encuentro Tripulado con Venus era lo más espectacular.
No se trató de una broma, se hicieron estudios muy serios y se determinó que era realmente posible realizar tal misión. Por medio de la tecnología de los Saturno V, se enviaría una tripulación de tres hombres hacia el interior del Sistema Solar en un viaje de aproximadamente un año de duración, pasando por las cecanías de Venus. La nave espacial, muy similar en su diseño a lo que más tarde se desarrolló y fue enviado al espacio como estación espacial, el Skylab, estaba pensada para que la tripulación pudiera viajar “cómodamente” durante tanto tiempo y pudiera desarrollar su encuentro con Venus sin problemas, regresando a casa del mismo modo a como se realizó con los Apolo lunares, siendo posible incluso un paso cercano por Mercurio.
Naturalmente, nada de aquello se llevó a la práctica, pero nos quedan como recuerdo varios informes muy completos sobre la idea:
NASA/Bellcomm Inc, 1 de Febrero de 1967. Manned Venus Flyby study. (PDF).






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