6 feb. 2008

El Emperador Huang-ti

Los chinos frecuentemente se describen a sí mismos como los descendientes de Huang-ti (también encontrado como Huang Di), el «Emperador Amarillo», un personaje mitad ficticio, mitad real, al cual se le atribuye la fundación de la nación china hacia el 4000 a. C., aproximadamente. Historias extravagantes han surgido en torno a su persona y una colección de legendas escrita en el Periodo de los Estados Combatientes (475-221 a. C.) nos da cuenta de ello. Huang-ti vivió en un maravilloso palacio en las Montañas Kunlun en el oeste, con un celeste guardián en la puerta que tenía la cara de un hombre, el cuerpo de un tigre y nueve colas. Las Montañas Kunlun estaban llenas de pájaros y animales raros y exóticas flores y plantas, y Huang-ti tenía una mascota, un pájaro que le ayudaba a cuidar su ropa y efectos personales.
A Huang-ti se le atribuye la invención del carreta, el bote y el carro que apuntaba al sur, un carro que tenía un mecanismo guía que hacía que siempre indicase al sur sin importar hacia donde fuese el carro. En otras fuentes también se le atribuye la creación de la humanidad o invención de la escritura o el compás. A Huang-ti también se le atribuye el descubrimiento de las leyes de la astronomía y el diseño del primer calendario utilizado por los chinos. Aparentemente, el estímulo de las iniciativas de personas con talento fue una cosa muy apreciada en aquella época y las menciones sobre Huang-ti, nos indican que éste era uno de los aspectos importantes de este emperador. El «Emperador Amarillo» se ha convertido en el símbolo de la cultura china y representante de sus talentos. También la mujer de Huang-ti, Lei Zu, realizó su propia contribución a la humanidad, ya que enseñó a la gente la recogida del gusano de seda y la instalación de talleres para la fabricación de telas de seda. Una teoría reciente señala que Huang-ti pudo ser el líder real de una confederación tribal de la cultura neolítica de Yangshao.

Uno de los relatos más conocidos sobre Huang-ti, nos narra cómo este personaje encargó a Tch'ong-li romper la comunicación entre la tierra y el cielo, a fin de que cesaran los descensos de los dioses. Según esta leyenda, en una época primordial, anterior al mundo tal y como lo conocemos, el cielo y la tierra estaban muy próximos entre sí. Así, los dioses podían descender a la tierra y los seres humanos llegar al cielo, escalando una montaña, o bien subiendo a un árbol o utilizando una liana larguísima. Los dioses descendían a la tierra para oprimir a los hombres; los espíritus también podían bajar a la tierra, con lo cual las posesiones eran frecuentes. En esta leyenda, Huang-ti es en parte responsable en esa separación entre el cielo y la tierra, con lo cual se convierte en héroe, ya que libera al hombre de esas opresiones y desórdenes. Además, al ordenar a Tch'ong-li la separación del cielo y la tierra, participa en la organización del mundo tal y como lo conocemos en la actualidad.
Pero, esta idea de un mundo anterior, primitivo era descrito en otras variantes de este mito como un paraíso deseable, que a lo largo de los tiempos se ha querido restaurar. Ese paraíso desaparece como consecuencia de algún desastre, que se desconoce y que provocó que el cielo se separase brutalmente de la tierra. Pudiera ser que a causa de ese desastre, se cortasen las cuerdas, o los árboles fuesen destrozados, o bien desapareciese la montaña que permitía el contacto del cielo y la tierra. Sin embargo, algunas personas privilegiadas (chamanes, sabios, reyes...) pudieron mantener el contacto con el cielo, mediante técnicas de concentración, el éxtasis o por cualidades especiales.
En otras versiones, Huang-ti se formó a partir de la fusión de las energías que marcaron el inicio del mundo.
La idea fundamental es que este mito forma parte de la cosmogonía china, porque nos explica la separación entre el cielo y la tierra, siendo una fase más en el proceso de formación y ordenación de nuestro mundo.

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