27 ago. 2007

La Madre Teresa de Calcuta sintió un "vacío" interior

La madre Teresa sintió un "vacío" como cualquier ser humano y las reveladoras misivas que compartió con sus colegas muestran su humildad, dijo el arzobispo de la ciudad de Calcuta, donde la religiosa vivió gran parte de su vida.
Un libro de cartas escritas por la madre Teresa de Calcuta ha revelado que estuvo profundamente atormentada en torno a su fe y que pasó por períodos de duda respecto a Dios.
"A pesar de enfrentarse al lado negativo de la vida, ella permaneció firme en su camino hacia la santidad, así era su grandeza", dijo a Reuters el reverendo Lucas Sircar, que la conoció durante décadas.
"Mother Teresa: Come Be My Light", que saldría a la venta el 4 de septiembre, es una colección de cartas escritas a colegas y superiores durante 66 años, recopiladas por un defensor de la santidad de la religiosa.
En 1956, en una de sus cartas, escribió: "Un anhelo tan profundo por Dios, y (...) rechazada, vacía, sin fe, sin amor, sin entusiasmo".
Personas cercanas a la ganadora del Premio Nobel de la Paz en 1979 dijeron que ella superó el "vacío" y las "dudas" y siguió llevando el mensaje de Dios y ofreciendo amor y ayuda a los pobres hasta su muerte en 1997, a los 87 años.
"Todas las personas en algún punto de su vida han sentido algún tipo de vacío, oscuridad y desesperación, que es el lado más oscuro de esa persona", dijo Sircar.
"A pesar de todas las tentaciones, ella las superó y fue una muestra de humildad el que compartiera su lado más débil con otros en sus cartas", agregó.
La monja católica albanesa dedicó su vida a servir a los enfermos, pobres y los moribundos de la India, particularmente en Calcuta. Fue beatificada en el 2003, pero aún no ha sido canonizada por el Vaticano.
Los Misioneros de la Caridad en Calcuta, orden que fundó en 1950, declinaron hacer comentarios sobre las cartas o la fe de la madre Teresa.
Al recordar los últimos días de la monja, su médico, Tarun Kumar Praharaj, dijo que ella le contó que veía a Dios en todas partes.
"Ella siempre me pedía ayudar a los pobres y me decía que estaba bien, cuando no lo estaba, y quería ayudar a un niño enfermo incluso desde su lecho de muerte", dijo el cardiólogo.

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