11 nov. 2007

grandes de la Historia Universal ... Pericles

Pericles, el gran estadista griego, nació en Atenas en el año 495 a. de C. Fue hijo de Jantipo, comandante del Ejército que derrotó a los persas en Micala en el 479 a.C. Pericles se educó con los filósofos Damón, Anaxágoras y Zenón. Entre sus amigos se encontraban el dramaturgo Sófocles, el historiador Heródoto, el escultor Fidias y el sofista Protágoras; fue además amante de Aspasia de Mileto, mujer famosa por su cultura.
Se dedicó a la política desde joven, y participó en el partido demócrata al lado de Efialtés. A su muerte, Pericles se convirtió en el jefe del gobierno. Consiguió el reconocimiento de la mayoría de los atenienses gracias a su elocuencia, inteligencia, honradez y patriotismo. Entre sus objetivos estaba el lograr que todos los ciudadanos atenienses participaran en el gobierno.
La política ateniense fue controlada casi totalmente por Pericles durante alrededor de cuarenta años. Introdujo el pago a cambio de los servicios al Estado y la elección de los miembros del consejo por sorteo entre todos los ciudadanos atenienses. Formó la Liga de Delos, creando alianzas con Argos, Tesalia y Megara, para aislar a Corinto y Egina. Bajo la dirección de Pericles, Atenas se convirtió en un centro importante para la literatura y el arte.
Pericles ayudó al faraón Amirteo para sublevarse contra los persas, lo que llevó a Atenas a enfrentarse con este gran imperio asiático. A pesar de un éxito inicial, en un enfrentamiento la mayor parte de la poderosa flota ateniense fue destruida.
Por temor a una ofensiva por parte de los persas, el tesoro de la Liga de Delos se trasladó a Atenas; las protestas en contra por el traslado del tesoro entre otros miembros de la Liga se reprimieron con dureza. El dinero fue usado para reconstruir monumentos destruidos por anteriores enfrentamientos con los persas, y para la construcción de obras magníficas, como el Partenón en la Acrópolis ateniense. La construcción del Partenón proporcionó empleo a los ciudadnos más pobres, lo que ayudó a impulsar la economía de la ciudad. Además, para prepararse contra ofensivas persas, los muros de Atenas fueron fortificados.
Tras la derrota de Tanagra, Pericles consiguió vencer a los beocios y estableció el dominio ateniense en la Grecia central. Cada vez más ciudades-estado se sumaban a la Liga de Delos, y Esparta, la gran rival de Atenas, quedaba cada vez más aislada.
A mediados del siglo V a.C. Pericles inició una nueva campaña de ayuda a los egipcios sublevados. Este intento por anular las posiciones persas en África fracasaría. Se firmó la Paz de Calias, por la cual Atenas se comprometía a no intervenir en Chipre y Egipto, mientras que Artajerjes, rey de los persas, respetaría el comercio griego y la autonomía de las ciudades griegas del Asia Menor.
Aprovechando el debilitamiento de Atenas por sus enfrentamientos contra Persia, Esparta fomentó la rebelión de ciudades incorporadas a la Liga. A pesar de la firma de un tratado de paz entre Atenas y Esparta en el 445 a. de C., pocos años después estallaría la Guerra del Peloponeso entre ambas ciudades. Durante este conflicto Pericles concentró a los habitantes del Ática en Atenas, dejando el resto del territorio a merced de los espartanos.
En estos años se desató una epidemia de peste en Atenas, que se encontraba en ese momento sobrepoblada. El descontento popular debilitó la fortaleza política de Pericles, que fue destituído, juzgado y multado por mal uso de los fondos públicos, mientras que sus amigos fueron perseguidos. A pesar de esto, Pericles fue elegido estratega en el año 429 a. de C., para enfrentarse a Esparta. Pero ese año sobrevino su muerte, causada por la peste que asolaba su ciudad.

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