18 ago. 2007

Confesiones de una mente peligrosa

Carlos Pinto entrevista a Álvaro Rudolphy
Antes de anoche terminó Alguien Te Mira y el actor que encarnó al psicópata de la historia se sincera con el realizador de Mea Culpa. Acostumbrado a interrogar a criminales de la vida real para su programa, acá Pinto le saca palabras a Rudolphy y al personaje que encarnó en la exitosa teleserie de TVN. Ayer el asesino serial murió y, según su intérprete, "era el final que se merecía".
Álvaro Rudolphy viene de las grabaciones en Colina de la nueva teleserie nocturna de TVN y por eso llega un poco tarde a la sesión de fotos para esta entrevista. Al verlo, Carlos Pinto bromea: "Estabas escondido por ahí. Como eres estrella de televisión, tienes que hacerte esperar", apunta. La relación es fluida y amistosa. Ambos se conocieron en el Festival de Viña de este año, como cuentan, y terminaron la noche conversando en un bar. Desde ese día el aprecio es mutuo. Ahora, eso sí, el juego es distinto. Glamorama les propuso que Pinto entrevistara a Rudolphy a propósito del final de la teleserie Alguien Te Mira, que se produjo anoche. Y ambos aceptaron. Aquí el realizador de Mea Culpa (que estrena su nueva temporada en septiembre) los confiesa a ambos: al psicópata Julián García y a su intérprete. Y Rudolphy se desdobla para responderle a Pinto, un confesor de asesinos en la vida real que maneja como ninguno el tema.

Pinto: Alvaro, ¿tú sabes lo que es ser un psicópata?

Rudolphy: Supongo que es una persona que tiene una distorsión de la realidad y que en base a esa percepción distorsionada de las cosas, actúa en forma errónea. Eso es lo que me imagino.

Claro, pero diría que la característica fundamental del psicópata es su egoísmo, su incapacidad de relacionarse con el otro. Por eso es que el psicópata es un tipo que no tiene capacidad de amar y que no le importan los demás.

Rudolphy: Bueno, creo que el personaje de Julián García tiene esos rasgos. Claro, en el último momento él fantasea con el amor con el personaje de Sigrid (Alegría) y ahí se descompensa y lo traiciona su actuar.

Julián, ¿te das cuenta de que una de las características de tu accionar delictivo tiene que ver con el reconocimiento, con la burla hacia tu entorno y con sentirte reconocido por tus actos? Los psicópatas son muy arrogantes.

Rudolphy: Bueno, siempre fui un alumno destacado en el colegio y en la universidad, el mejor de mi generación. Siempre fui reconocido como el mejor oftalmólogo que existe en el país y seguramente, como dices tú, es una búsqueda de reconocimiento, que creo que me merezco, porque la verdad es que he sido el asesino en serie más importante y más influyente que ha existido en este país en el último tiempo. Así es que, como tal, sigo siendo un hombre altamente reconocido.

Julián, sé que tuviste una relación fallida con tu madre y que de ahí vino todo.


Rudolphy: Sí, mi madre fue bastante ausente y se dedicó a vivir su vida. A gozar y me dejó bastante de lado. Y no solamente eso, sino que llegó un momento en que era tanto lo que ella pensaba en sí misma y en su placer, que me empezó a usar a mí para satisfacer las fantasías más perversas.

Alvaro, ¿tú sabes que a un personero de gobierno (el ministro José Antonio Viera- Gallo) no le gusta que tu personaje haga estas fechorías? ¿Qué opinas?


Rudolphy: Sinceramente tenemos que darnos cuenta de que esto es un producto de ficción. A mí me parece bien que se instale el debate a raíz de la violencia, sobre todo con lo que está ocurriendo hoy en día con un tema tan mediático como es el femicidio. Pero tenemos que debatirlo sobre la realidad, no sobre un producto de ficción. Me parece que es mucho más interesante que los personeros de gobierno, sobre todo, se preocupen y armen este debate en base a lo que ocurre a diario.

¿Y la censura, en este caso, te pesa en algo?


Rudolphy: Sí, yo creo que en el fondo seguimos equivocándonos en dónde hay que cargar la mano a las cosas. O sea, censurar un producto dramático de ficción no tiene sentido. Es mejor censurar las noticias que son morbosas en cuanto a su contenido. Eso me parece más reprobable que algo que es absolutamente irreal y que raya en la fantasía. Es un producto de entretención que, por último, puede servir para mostrar, entre comillas, una realidad que ocurre.

¿Qué pasa contigo cuando la gente te ve en la calle y te dice, casi en broma, casi en serio, "asesino"? Muchas preguntas tienen que ver con no guardar los espacios que existen entre el actor y los personajes, porque eventualmente ellos no distinguen.
Rudolphy: Mira, es complicado. Pero uno se va acostumbrando con el tiempo. A veces la gente, sin quererlo, por bromear o por hacer cierta complicidad con uno, te dicen cosas que quizás resultan un poco agresivas. Como "asesino", "psicópata", "usted es malo", "no lo quiero ni ver" o "salga de aquí", que uno tiene que aprender a tomárselo con humor, porque entiendes que para ellos es un juego la complicidad contigo, de decir "estamos viendo lo que usted hace", "valoramos el trabajo", "nos gusta la teleserie".

A la distancia yo valorizo tu trabajo, porque sé que en las teleseries se hacen con mucha premura los personajes y me imagino que este lo has tenido que ir construyendo sobre la marcha. Y ahí está el gran valor, desde mi perspectiva, porque un psicópata requiere tiempo de trabajo.
Rudolphy: Sí, y no solamente yo. Lo hicimos todos un poco sobre la marcha. Me imagino que el guionista, Pablo Illanes, y la directora, María Eugenia Rencoret, lo tenían claro desde un principio, pero el resto del equipo lo fuimos trabajando sobre la marcha. Entonces es un mérito no solamente mío, sino que de todo el grupo.

Julián, ¿tú te sabes un ser enfermo o no tienes conciencia de eso?
Rudolphy: Me considero un ser brillante. A veces la brillantez no es reconocida como tal. Aquí se considera un tipo brillante a alguien que tiene dinero o que le va bien en los negocios. Yo creo que lo que he logrado en mi vida es de una genialidad importante. Al final, torpemente, cometí algunos errores, me traicionaron las emociones, pero si no hubiese sido así, creo que hubiese quedado en la historia de este país como un genio.

Julián, si te hubiesen capturado, tu pena habría sido muy grande. En Chile está abolida la pena muerte, pero si existiera, ¿qué hubieras preferido: la pena de muerte o cadena perpetua?
Rudolphy: La pena de muerte, sin duda. Porque seguir viviendo sin poder trabajar y haciendo lo mío perdería sentido de todo lo que logré. Se iría diluyendo. En cambio si muero queda mucho más presente en la conciencia colectiva.

Álvaro, ¿crees en la pena de muerte?
Rudolphy: (Sonríe y se toma unos segundos para pensar) No, no creo en la pena de muerte. No creo que sea ejemplarizadora. Sí me parece que es mucho más potente y ejemplarizador una cadena perpetua. Porque como recién lo decía Julián, hay una cierta liberación con la muerte. Hice lo que quise, morí y listo. Se acabó.

¿Por qué ha ha llorado Julián?
Rudolphy: Ahora último he llorado porque me equivoqué. Cuando no logro que las cosas resulten como las tenía pensadas, siento frustración, y esa sensación me aflora como llanto. No es pena ni tristeza, sino frustración.

Y Alvaro, ¿por qué lloras tú?
Rudolphy: ¡Uf! Veo Bambi y me pongo a llorar. Un comercial de un vino y lloro. Parece que necesito una dosis periódica de desahogo emocional a través del llanto. Soy bueno para llorar. Y no quiere decir que soy un llorón. Además, no lo hago necesariamente por cosas muy cercanas a lo emotivo, sino que por cosas como un comercial. No sé, es raro.

Por lo que te escucho decir, estar privado de libertad para ti sería espantoso.
Rudolphy: Sí, para mí sería desastroso. Pero jamás me ha tocado.

¿Pero te has visto en esa posibilidad alguna vez?
Rudolphy: Uno fantasea con eso, aunque no he estado cerca de estarlo. Uno piensa: "Si por ABC motivo me viera envuelto en una pelea callejera y de repente, sin querer, uno le pega a alguien que se cae, se pega en la cabeza y se mata, o algo así. La posibilidad está siempre latente y creo que es muy frágil el límite, pero creo que sería bastante terrible.

Ayer Julián murió. ¿Tú querías que viviera o tuviera ese desenlace?
Rudolphy: En lo personal, quería que muriera.

¿Entonces el de anoche fue el final que se merecía?
Rudolphy: Sí, creo que es el final merecido. El desenlace que se le dio es el que tenía que tener esta teleserie, el que todos quisimos y que el espectador, creo yo, también puede haber esperado.

¿Cómo fue grabar la muerte de Julián?
Rudolphy: Intenso. Pero no tanto por la muerte en sí, sino que porque fue una grabación hasta muy tarde, muy cansadora, con mucho frío, muchos planos y bastantes detalles.

¿Te llevabas el personaje para la casa o cuando dicen corte, ahí quedó?
Rudolphy: Ahí quedó. Lo que sí me llevo es un poco el oficio. El que hice y cómo lo hice. No el personaje, pero el cuestionamiento como actor me queda dando vueltas lo que hice. O sea, nunca llegué a mi casa a acuchillar las almohadas.

¿Qué significó finalmente Alguien Te Mira para ti?
Rudolphy: Como actor significó un premio, un reconocimiento. Tuve la oportunidad de volver con una teleserie muy exitosa, y por ende, como actor me sentí congraciado. Además, la teleserie también fue una ventana a un nuevo tipo de producciones dramáticas. Bueno, tú lo has hecho en tu estilo, pero nosotros en el área dramática no habíamos entrado. No es que necesariamente vayamos a seguir en ese camino, pero fue atrevernos a probar otras cosas. Salirnos un poco del triángulo amoroso, de la infidelidad, el engaño o el amor no correspondido, y empezar a ver que sea una comedia o un thriller. Creo que Alguien Te Mira, de alguna manera, da la pauta para hacer otro tipo de cosas que sean más novedosas que las que venimos haciendo desde hace décadas.

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